Música

Alí Primera, cantor del pueblo Venezolano

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Comandante Alí Primera

Comandante Alí Primera

oir tu voz me consuela,

Mientras llora Venezuela

aquellas paraguaneras.



Navega el alma señera

de tu canto de esperanza,

a donde tu pueblo avanza.

No morirá tu canción,

teniendo tu corazón

el empuje de una lanza.


Amor de la patria buena

la canción de Nicaragua,

y lloran las Cumaraguas.

Pidiendo tu luna llena,

repica tu voz serena

ilumina tu Falconía.


Mientras el pueblo confía

en tu liberada,

Revolución Camarada.

¡¡Adelante patria mía !!


Eudes Navas

Escritor y Poeta Falconiano.

A la muerte de Alí Primera,Febrero 1986.

Descargar ESPECIAL Ali Primera (en formato PDF)


Fuente PDF: MUSICA Y FOLKLORE DE VENEZUELA.

Venezuela: El corrio del catire Acosta.

Homenaje al Teniente Coronel Felipe A. Acosta Carles, con letra del Presidente Hugo Chavéz F.


Felipe Antonio Acosta Carlez († 28 de febrero de 1989) fue un militar y político venezolano. Originario de San Juan de Los Morros, Estado Guárico, Licenciado en Ciencias y Artes Militares en la Promoción "Simón Bolívar II", ocupando el puesto de merito número 57 (sobre un grupo de 75 graduados) en julio de 1975.

Cueca a Luis E. Recabarren. (Héctor Pavez P)

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Agradecemos la colaboración y gentileza del compañero folklorista Héctor Pavez P. por hacer posible entregarles esta cueca en homenaje al compañero Luis Emilio Recabarren.

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Rolando Alarcón. Canta a Recabarren y Lafertte.

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Entre los muchos personajes importantes surgidos dentro del movimiento de Nueva Canción Chilena, el nombre de Rolando Alarcón ha sido, quizás, uno de los menos celebrados, pese a su extensa discografía y la trascendencia de sus canciones, muchas de ellas incluidas en el repertorio de los libros de pedagogía básica.

Tal vez fue la formación como maestro primario de Alarcón en Chillán a fines de los años ‘40 (se graduó en 1949) la que dio a su música un carácter pedagógico inevitable, según pueden dar cuenta algunos títulos como “Doña Javiera Carrera” o “Mi abuela bailó sirilla”, usados como ejemplos de ritmos regionales en la formación escolar chilena. Sólo esas dos canciones dan una idea pequeña de un catálogo injustamente perdido, pues salvo en recopilaciones folclóricas donde se recoge su trabajo con el conjunto Cuncumén en el comienzo de su carrera, las grabaciones de Alarcón prácticamente no existen en el mercado.

Violeta Parra: Arauco tiene una pena


Nano Acevedo

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EXTRACTO LIBRO: LOS OJOS DE LA MEMORIA.
La Casa de Catedral. ( La Campaña del 70)
Nano Acevedo

Penetro al patio rodeado por oficinas y en una de ellas Ugaz está sentado frente a una máquina de escribir y reposa sobre su falda una guitarra blanca que ganó cantando mi tema “ Canto a una Empleada Doméstica” haciéndolo pasar como de su autoría. Huyó de ese lugar de un día a otro y nunca más supimos de su confusa existencia.

Alí Primera: Que no calle el cantor (por Nilda M. López)

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Alí Primera nace en Coro, estado de Falcón, un 31 de octubre de 1941, en un hogar muy humilde donde la pobreza y la desigualdad social marcarían para siempre al cantor, cuya voz se alzaría décadas más tarde para señalarlas con rabia e indignación.

A Luis Emilio Recabarren (Víctor Jara)


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Letra y música: Víctor Jara (1969)
del álbum "Pongo en tus manos abiertas"

Pongo en tus manos abiertas mi guitarra de cantor
Martillo de los mineros, arado del labrador

Recabarren, Luis Emilio Recabarren,
simplemente doy las gracias por tu luz.
Con el viento, con el viento de la pampa,
tu voz sopla por el Centro y por el Sur.

Árbol de tanta esperanza, naciste en medio del sol.
Tu fruto madura y canta, hacia la liberación.

Recabarren, Luis Emilio Recabarren,
simplemente doy las gracias por tu luz.
Con el viento, con el viento de la pampa,
tu voz sopla por el Centro y por el Sur.

Canto a la pampa (Quilapayún)

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Texto: Francisco Pezoa; música: del folklore
del álbum "x VIET-NAM" (1968)

Canto a la pampa, la tierra triste,
réproba tierra de maldición
que de verdores jamás se viste
ni en lo más bello de la estación.

En donde el ave nunca gorjea,
en donde nunca la flor creció
ni del arroyo que serpentea
su cristalino bullir se oyó.

Hasta que un día como un lamento
de lo más hondo del corazón
por las callejas del campamento
vibró un acento de rebelión.

Eran los ayes de muchos pechos
de muchas iras era el clamor
la clarinada de los derechos
del pobre pueblo trabajador.

Benditas víctimas que bajaron
desde la pampa llenas de fe
y a su llegada lo que escucharon
voz de metralla tan sólo fue.

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