Literatura

Literatura:Las tres lluvias.( cuento de Blanca Elena Paz)

lluvia.jpg

Busco en mi memoria y te encuentro, Luz Marina, sentada al borde de mi cama, en nuestra habitación de la Plata. Tus manos me han despertado y me preguntas al oído:
-(¿Sientes como llueve? ¿Salgamos a dar una vuelta?
Dimos muchas vueltas, Luz Marina, bajo la lluvia o bajo el sol. Esos fueron nuestros mejores años, los años de la Facultad. Compartíamos no solo el cuarto: sueños, aburrimiento, hambre. Y a veces, cuando llegaba tu cheque, o el mío, pizza con una botella de vino.
Aun no se fue la imagen de la lluvia rebotando en tu paraguas azul. El tiempo no apagó el eco de nuestros pasos sobre la alfombra lila del parque. Lila, luz Marina, de ese lila que solo tienen las flores que caen del jacaranda.

Caracas sin agua. ( Gabriel García Márquez)

gabriel.jpg

Después de escuchar el boletín radial de las 7 de la mañana, Samuel Burkart, un ingeniero alemán que vivía solo en un pent-house de la avenida Caracas, en San Bernardino, fue al abasto de la esquina a comprar una botella de agua mineral para afeitarse. Era el 6 de junio de 1958. Al contrario de lo que ocurría siempre desde cuando Samuel Burkart llegó a Caracas, 10 años antes, aquella mañana de lunes parecía mortalmente tranquila. De la cercana avenida Urdaneta no llegaba el ruido de los automóviles ni el estampido de las motonetas. Caracas parecía una ciudad fantasma. El calor abrasante de los últimos días había cedido un poco, pero en el cielo alto, de un azul denso, no se movía una sola nube. En los jardines de las quintas, en el islote de la Plaza de la Estrella, los arbustos estaban muertos. Los árboles de las avenidas, de ordinario cubiertos de flores rojas y amarillas en esa época del año, extendían hacia el cielo sus ramazones peladas.

Cuentos Latinoamericanos: Verde. ( Claudia Peña Claros)

ojosverdes.jpg.jpg

VERDE
Estábamos en la cocina cuando mi abuela me dijo que mi madre tenía los ojos verdes. ¿Los ojos verdes? pregunte yo, mirándola a través del humo dulce de la leña vieja.
Desde entonces, el verde fue mi color preferido.
Por eso me hice amigo de Benigno, porque el también tenia los ojos verdes. Nos conocimos en la cancha de aquí a la vuelta un viernes que llovió y la cancha se inundo. No fue esa la vez que me llevo a su casa. Fue recién en la vacación, cuando el patrón me puso el ojo morado, que él me dijo: Venite a mi casa, mi mama es buena y va a dejar que te quedés. Yo fui, porque tenía mucho miedo de volver a la hacienda y que el patrón me acuse de ladrón.

Literatura: La cara del Juanano. ( cuento de Luis Alberto Tamayo)

soldado.jpg

El allanamiento comenzó cuando todavía estaba oscuro. Yo creo que el Juanano como que adivinaba el peligro, porque vino en la tarde anterior, hablo con mi mamá y saco algo de un paquete que tenia escondido en el entretecho. Siempre que viene el Juanano habla despacio con mi mamá y yo hago como que no me doy cuenta, pero sé que son cosas en contra de los milicos.
Mi mamá no sabe, pero a veces escondo en el entretecho paquetes que me pasa el Juanano y él me dice: -Déjalo donde tu sabes, y me cierra un ojo.

Literatura: La Ley. ( de Paz Padilla Osinaga)

boliviano.jpg.jpg

La ley.

Paz Padilla Osinaga
Nació en Pampa Grande, Florida, Santa Cruz, en 1961.
Estudio la Carrera de Literatura, fue Ayudante de Catedra del escritor Jaime Sáenz.
Entre sus obras figuran: Nel umbral, 1986. Cuento y poesía boliviana, Colección Premio, Editorial Universitaria, Oruro. Presentación en España, de la novela Anahi, la tejedora de sueños, 2005.

Cuando supe que el Francisco, el tercero de mis hermanos, había muerto, no tuve más remedio que enfrentar mi destino. Si yo también moría sería porque’ sa era la voluntá de Dios.
El primero de mis hermanos murió sufriendo. Me acuerdo clarito, como si haiga siu ayer. Un dia'pareció con el cuento de que se iba a morir porque'staba embrujau. Dijo que le habían leído en coca y que así salía. Primero yo no le hice caso, me parecían chanzas y mafien le dije que se callara, que lo unicó que iba a conseguir era llamar de verdá a la muerte; y así fue.

Cuentos Latinoamericanos: El precio de la libertad. ( Carlos Poblete Avila)

El hecho permite crear un texto como una especie de crónica de vida y muerte,o configurar un relato literario sobre la base de un acontecimiento real dramático,visto y oído...

Un vecino encariñado con la crianza de peces tropicales de vistosos colores,de dos perros de raza,de una gata que suele pasar a mi patio de vez en cuando buscando otros cariños,y de una policromática avecilla también oriunda de zonas tropicales,hasta este minuto ignora qué sucedió a su bello pájaro,pues me consta que no estaba en su casa cuando ocurrió lo que me tocó presenciar,y que paso a narrar...

Estaba en mi escritorio leyendo un libro sobre asuntos ecológicos...,era una tarde de sol brillante, y a cada cierto momento miraba a través de la ventana el verde pasto que en el patio ha crecido muy generosamente,las flores y los árboles y sus frutos ya en evidencia primaveral.

Literatura: Cuento , Ladrando bajito. (Giovana Rivero Santa Cruz)

perro.jpg

Literatura: El conejo de Ushuaia. ( por Fernando Sorrentino)

conejo.jpg

En un diario acabo de leer que, "tras largos meses de intentos fallidos y de diversas expediciones, un grupo de científicos argentinos logro dar caza a un ejemplar del “conejo de Ushuaia”, especie que se daba por extinguida desde hacia más de un siglo. Los científicos, encabezados por el Dr. Adrián Bertoni, lograron capturar un ejemplar en unos de los bosques que rodean aquella ciudad patagónica...".
Como prefiero lo especifico a lo genérico y lo preciso a lo evanescente, yo hubiera dicho "en el bosque tal y tal que se encuentra en tal sitio con respecto a la capital fueguina". Pero no debemos pedir peras al olmo ni inteligencia alguna a los periodistas. El doctor "Adrián Bertoni" soy yo, y por supuesto tuvieron que escribir de manera equivocada mi nombre y mi apellido: me llamo exactamente Andrés Bertoldi, y, en efecto, soy doctor en Ciencias Naturales, con especialización en Zoología y Fauna Extinguida o en Peligro de Extinción.

Literatura: Cuentos de Fútbol.

Cuando el futbol es un modo de ser
Jorge Valdano

La vieja ética

Hubo un tiempo en que equivocarse en un pase significaba mucho, para mal. Yo empecé mi carrera profesional en Rosario, ciudad implacable con los malos jugadores. En uno de mis primeros entrenamientos, le di la pelota al Mono Obberti, viejo ídolo de NewelI's y mío, pero el pase no fue bueno. El Mono no hizo ni el menor esfuerzo por alcanzarla, me miro como si me hiciera un favor, y dijo: "Nene, al pie, y si no dedicate a otra cosa". Ahora, cuando un futbolista falla el envío por tres metros, el compañero lo aplaude, no vaya a ser que el pasador se deprima. Otra variante sobre aquella estética del futbol, la cuenta Di Stefano en su excelente libro Gracias, vieja, al recordarnos que antes, cuando se marcaba un penal, no se festejaba. Daba verguenza gritar como loco el aprovechamiento de semejante ventaja. Eso es, daba verguenza.

Literatura:Cuentos de Eliseo Cañulef Martínez, CULEBRON Y TRAUCO

CULEBRÓN
Eliseo Cañulef Martínez

Distribuir contenido