Situación del Cristianismo en la Actualidad.( por José Comblin)

Todos sean bienvenidos a esta Casa de Estudios.
Nos preside la directora del Instituto Ciencias Religiosas, Sra. Isabel Gómez.

Nosotros como Instituto le pedimos al Padre José Comblin:
La pregunta por cristianismo actual es siempre relevante, siempre el cristianismo pretende ser actual y es relevante ¿qué entendemos por cristianismo? Cómo definirlo, cómo búsqueda honesta del creyente y cómo búsqueda honesta del ciudadano que se encuentra tocado por el evangelio y entiende que éste le provoca a una respuesta.

Sin embargo, la cuestión más discutida está en qué entendemos por “actual”. Es decir, qué interpretación le damos al tiempo actual.

En este contexto personas que están pensando y que llevan tiempo pensando en lo que ocurre en nuestro tiempo y cómo desafía el evangelio en nuestro tiempo, es interesante porque nossacan de la inercia, nos obliga también a nosotros a definirnos y pensar también nosotros en esa dirección. Dejamos con Ustedes al P. José Comblin para que nos ayude en esta reflexión.

P. Comblin. Los que merecen los aplausos son ustedes por haber tenido una santa paciencia de esperar hasta ahora. Parece que todavía no se sabía que Santiago (* Chile) era una ciudad tan difícil, de un tránsito tan difícil. Yo he conocido Santiago de otros tiempos en que todo iba con mucha facilidad y tranquilidad, pero en fin es una señal de los tiempos; el consuelo es que en 10 años más será peor (risas).

SITUACION DEL CRISTIANISMO ACTUAL. PROBLEMAS.

Entonces “la situación del cristianismo” y vamos a entrar en el asunto. El fenómeno fundamental del cristianismo es la ascensión del pentecostalismo y las decadencias de todas las iglesias históricas tradicionales. Como decía Harvey Cox, el pentecostalismo es el fenómeno cristiano más importante desde la Reforma, y que de hecho integra cientos de millones de fieles y que está en progreso y en plena expansión en el mundo entero. En donde hay cristianismo en todas partes ese pentecostalismo aparece. Curiosamente el documento de Aparecida prácticamente no se refiere a este fenómeno, cosa inexplicable. ¿O será que los obispos no han encontrado nada para decir totalmente desorientados por el fenómeno que no se entiende? No sé qué pasa pues todavía no he preguntado a mis obispos que estaban participando ¿por qué no se trató de este asunto que es el más importante del siglo XX y el más importante de la actualidad? ¿Cómo comprender, cómo entender este fenómeno? Ahí tenemos que evocar un poco la situación del mundo sobre todo en la segunda mitad de siglo XX, estos primeros años.

1. LA GRAN REVOLUCION CULTURAL DE LOS AÑOS 60.

Entonces yo diría que primero hubo la gran revolución cultural de los años 60, cosa que la jerarquía católica y el clero todavía no aceptan, no reconoce. Supongo que deben sentir que hubo, pero en fin… no se reconoce.

¿Qué fue esa gran revolución cultural de los años 60?

Fue una contestación de todas las instituciones, el rechazo de todo el sistema de autoridad y entonces las instituciones todas han sufrido, han sido criticadas y todavía están criticadas, no solamente las Iglesias sino todas las instituciones, empezando por el Estado. En Brasil se dice que todos los políticos roban y todos los políticos mienten. No sé si dicen lo mismo aquí. Hace 50 años no se decía eso. O sea, había respeto aún por la actividad política; ahora ya no hay, se acabó. Se acabó el respeto por la autoridad política. Se puede incluso insultar y ridiculizar a los políticos y al gobierno ¡y no pasa nada! No pasa nada y todo el mundo encuentra eso natural y divertido. También contestación y rechazo hacia la autoridad en la universidad y en el sistema escolar en general. Hace 50 años los alumnos respetaban a los profesores, a los colegios, a las facultades universitarias… ¿Y ahora? Ahora todo se critica. Los niños chicos llegan como en ciertos países a matar a sus profesores o los tratan mal con odio o violencia, no todos, pero hay una actitud de no respeto, no apreciación del sistema escolar y del sistema educativo en forma general.

La crítica va entonces también para todas las instituciones culturales. En primer lugar y de modo más importante en la familia. La autoridad paterna desapareció. E incluso hoy día los varones no saben por qué existen en el mundo, porque nadie más obedece, ni la mujer ni los niños, nadie más obedece. Hace 50 años todavía la autoridad de los papás era fuerte e incluso los abuelos tenían prestigio y autoridad. En la actualidad eso ha desaparecido. La autoridad de la familia está desapareciendo en los hijos, los hijos que ya no respetan más a sus papás. El otro día me contaban el caso de una niñita chica de 6 años que le decía a su madre: “Mamá, ¡tu no entiendes nada de sexo!” (risas). Porque ella había visto ya tantas cosas en la televisión que tenía la impresión que sabía mucho más que su mamá. ¿Y entonces en qué consistía la autoridad? Hace 50 años ninguna niña chica habría hablado así a su mamá. Eso era imposible, había respeto. Pero eso está desapareciendo la familia como sistema de autoridad.

Eso está desapareciendo. Porque hubo también como parte de la revolución cultural la revolución de las mujeres. Esto también tuvo mucha repercusión en la Iglesia. En los años 66, 67 y 68 se produce la revolución de las mujeres, promovida en gran parte por el descubrimiento de la píldora. En esa época para las mujeres eso significa la liberación. Una monja chilena en aquel tiempo un día me contó: “Padre, estoy preocupada porque fíjese que ayer he encontrado una señora que se acerca con alegría y entusiasmo y me dice: “hermana, ¡cómo Dios es bueno, qué bondad de Dios, nunca habría imaginado tanto! ¡Fíjese! Tengo ocho hijos y cada año tengo que tener otro hijo. ¡Y ahora!... Ahora ya no es necesario, ya no debo tener un hijo cada año. ¡Cómo Dios es bueno! Y la hermana me dice: ¿Y… qué le digo yo? ¿Qué digo yo? Pero de hecho para cientos de millones de mujeres fue la liberación, porque ya que no estaba totalmente concentrada en la reproducción y educación de muchos hijos.

Bueno, esa revolución de las mujeres fue muy importante porque a partir de ese momento fue más libre en relación a la reproducción y se metieron en todo, hasta en la presidencia de la república (risas). Entonces ahí entran en todas las actividades humanas y aun en muchos lugares se encuentran más desarrolladas que sus maridos. Y ahí cuando sucede que la mujer tiene más formación intelectual, tiene más formación moral e incluso tiene mejores relaciones sociales. Bueno ahí el marido se siente inferior y entra en una situación de stress muy fuerte.

¿Y ahora qué pasa en el mundo? La revolución de las mujeres ha sido muy, muy fuerte en las mujeres; y en la Iglesia católica ha sido catastrófica. Porque Pablo VI publicó esa famosa encíclica en que prohibió el uso de los contraceptivos artificiales contra la opinión del episcopado, contra la opinión de todo el consejo que había reunido. Él solo, apoyado por un sector conservador decretó que eso era condenado. Eso fue dramático. Porque en ese día cientos de millones de mujeres dejaron la Iglesia católica y dejaron de transmitir la religión católica a sus hijos. Eso fue terrible.

Ahora bien, hoy día, como Ustedes saben el último documento que se abrió sobre estos asuntos de Alfonso López Trujillo, del Consejo de la Familia, prácticamente es una negación de lo que había sido esa encíclica. Por supuesto que lo hacen de manera muy diplomática a la manera del Vaticano. Diciendo la doctrina de Pablo VI se mantiene y continúa perfectamente, es admirable, pero… ahora los confesores no deben más hacer preguntas (risas). O sea, sí no deben hacer preguntas es que en realidad no hay nada que sea reprensible. En eso debo confesar que ese secreto no es muy conocido y no es muy divulgado, de tal modo que todavía muchas mujeres piensan que son tratadas como pecadoras, porque limitan artificialmente los nacimientos.

Bueno, esta revolución de las mujeres fue muy importante porque contribuyó para deshacer los sistemas de autoridad. Y en la Iglesia hasta ese momento… incluso el Concilio Vaticano II, que es un Concilio muy antiguo, muy antiguo, anticuado pues no había previsto de ninguna manera esa revolución cultural, estaba alejado completamente … El Vaticano II se reunió en un momento eufórico, era el momento del triunfo de la democracia cristiana en la mayoría de los países europeos y también en algunos países latinoamericanos y eso daba un ambiente de euforia, o sea, ¡¡Todo está bien!! La Iglesia está caminando, va al frente, está participando del poder internacional. Pero, dos, tres años después del Vaticano II el mundo cambia y se produce esa gran, gran revolución.

Primera consecuencia, 80 mil sacerdotes piden la dispensa del celibato y entonces se secularizan. Ya era un número considerable. Normalmente, habitualmente son los más inteligentes, los más preparados, los más calificados. Solo esos se van. Todos esos salen. Fue un golpe tremendo. En la jerarquía varios interpretaron eso como una señal de que el Concilio había abierto las puertas a la anarquía religiosa. Pero no es el Concilio, es justamente la inmensa revolución de toda la sociedad occidental y que se estaba produciendo y que en tiempos del concilio todavía no se podía prever, no se podía saber. Pero no se tomó en consideración lo que estaba pasando en ese mundo en esa época.

En cierto modo la Iglesia continuó con la impresión de que el Concilio Vaticano II había abierto los caminos para el porvenir de la Iglesia y entonces con mucho optimismo al comienzo y después cuando se vio que había una crisis tan grande ahí hubo una desilusión y un retroceso y muchos obispos entonces ya se lamentan, sienten por qué hemos hecho eso en ese concilio - e incluso entre ellos el Papa actual -, en que todos empiezan a considerar que el Concilio ha sido un factor negativo y que en lugar de salvar la Iglesia ha traído innumerables problemas. No fue el Concilio. No fue el Concilio. El Concilio había dado respuestas a problemas nacidos en el siglo XVI por la Reforma. En cierto modo el Concilio Vaticano II llegó con 400 años de retraso, pero durante esos 400 años los papas jamás quisieron convocar un Concilio pensando que el Concilio de Trento era algo definitivo para todos los siglos.

Bueno entonces sucede que ahí se trataron problemas que respondían a situaciones contemporáneas pero sobre todo pasadas pero no podía prever el porvenir y llegó demasiado tarde. Eso no es fenómeno único en la historia de la Iglesia en que la jerarquía llega muy tarde.

Karl Marx escribió el Manifiesto del partido comunista en 1848 como respuesta a la cuestión obrera y la situación de los obreros. Y sobre esos problemas se publicó la Rerum Novarum en 1891 ¡más de 40 años después! ¿Y por qué no inmediatamente? ¿El problema no estaba abierto, no estaba claro ya cuando Marx lo expuso? ¡¡ La clase obrera estaba ahí con todos sus problemas!! ¿Entonces, por qué esperar 40 años? Y tantos otros asuntos y tantas cosas que llegan tan atrasados.

Bueno, revolución cultural que provoca una crisis con relación a la autoridad en las diversas iglesias y de modo particular en la Iglesia católica, en la que el sistema de autoridad es particularmente intenso. Porque en fin es arduo imaginar que los obispos no tienen ningún poder, solo el poder de aplicar lo que la curia romana manda. Y los párrocos también sólo tienen el poder de aplicar el Derecho Canónico ¡¡donde todo está previsto!!

En el catecismo se publicó incluso un nuevo catecismo ¡¡en que todo es tratado!! Todo es enseñar, todo. Entonces no hay ningún espacio para la entrada del Espíritu Santo en todos los cristianos. Todo ya está definido previamente. Y todos los sacramentos, todo definido. Y así se da un sistema de autoridad que parece inconcebible.

¿Cómo es posible que se haya podido llegar a ese sistema y que todavía se mantiene? Se mantiene, ¡pero la gente se va! La gente se va. Entonces la práctica religiosa, la participación en los sacramentos está disminuyendo dramáticamente.

Yo no tengo las estadísticas de Chile pero ustedes sabrán como es la situación, pero en Europa es un desastre, es un desastre. Y el problema de cómo lograr la mantención de tantos edificios y ahora donde había 3.000 participaciones a la misa ahora hay 100, 200 esto es en todos los países europeos. Cuando usted va a España entonces vea en Madrid o Barcelona cuál es la situación. En Alemania con ocasión del gran congreso que hubo de la juventud católica mundial, se hizo una investigación sobre la práctica religiosa en Alemania y el resultado fue que globalmente en Alemania el 20% de la población todavía frecuenta la Iglesia, pero, ¡la juventud el 1%! O sea, la gran crisis que ha afectado Francia, Inglaterra, España, Bélgica, Holanda antes ¡ahora está entrando!! Está entrando con mucha fuerza en Alemania. Entrando en Italia también con mucha fuerza.

¿Por qué sucede eso? Todo eso se puede interpretar dentro del conjunto de la evolución de la cultura y de la civilización, es decir, que las nuevas generaciones no pueden soportar un sistema autoritario semejante, en que todo el tablerito, todo está decidido. No hay ninguna espontaneidad, ninguna iniciativa posible, hay que obedecer en todo y se mantiene el famoso programa que el Papa Pío X decía al principio del siglo pasado, “el papel de los laicos en la Iglesia es obedecer”.

Bueno eso actualmente las nuevas generaciones no aceptan. Es decir, una Iglesia, una religión en que lo que hay hacer es obedecer sencillamente. Y el derecho canónico dice con mucho respeto que cuando algunos laicos bien formados tienen alguna objeción entonces con mucha humildad pueden comunicar eso a su párroco (risas). Esa es la idea. Es el único derecho que se reconoce a los seglares en el nuevo Código de Derecho Canónico. Claro que esto no corresponde de ninguna manera a la cultura actual. Entonces el sistema de la Iglesia católica todavía es clerical, básicamente clerical. Los laicos no tienen ningún poder de decisión y todo el poder pertenece al clero. Esto constituye un desafío muy grande porque entonces… ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo va a suceder algo así?

En un país como Brasil hace 30 años todavía el 90% de la población se declaraba católica. Hoy día en la ciudad de Rio de Janeiro 45% se declaran católicos. Y en otros pueblos un poco mejor con el 55%. Pero todas las grandes ciudades salvo Belo Horizonte están en la misma situación. No sé como estará en Chile, pero ya he oído algunas quejas y algunas lamentaciones. No es extraño porque es un fenómeno universal y es difícil oponerse a algo que de tal modo es universal. Y en ese momento justamente el número de cristianos no disminuye, porque se van a movimientos pentecostales.

En un barrio popular al lado del barrio en que vivo yo, Joao Pessoa, hay una población de unos 10.000 habitantes; hay 84 capillas evangélicas y 3 capillas católicas. Eso muestra la proporción. En las grandes periferias de los grandes barrios populares de la actualidad la Iglesia católica está casi ausente. Hay algunos lugares, hay algunas comunidades pero dentro del conjunto de la población ya es algo muy poco importante.

Y los pentecostales en plena expansión en todo el mundo… aun en Europa que se podía pensar ahora tan materialista y tan intelectualista y así… ¡no! Estos pastores semi analfabetos que existen y triunfan aquí, también triunfan ahí. Ahí en Francia, triunfan en Bélgica, triunfan en España. O sea, se ve claramente que la formación intelectual en el mundo actual no tiene mucha importancia en la religión y en el desarrollo de la religión, hay otras cosas.

En los pentecostales primero hay una relación humana más normal entre los pastores y los fieles. O sea, incluso si no les gusta el pastor, bueno se van a otro sencillamente, no se sienten obligados a permanecer siempre en la misma denominación. No le gustó el pastor, bueno ningún problema. Ahora para los católicos es más difícil, es más difícil decir yo me voy a otra denominación y voy a entrar a otra iglesia y prefieren habitualmente abandonar todo. Muchos todavía se declaran católicos por tradición pero sin mucha importancia. Entonces eso es la expansión del pentecostalismo que merecería muchos estudios pero parece que en forma general hay como un riesgo de entrar en ese asunto. No es solamente la Conferencia Episcopal de Aparecida pero globalmente en las instancias pastorales, en las asambleas diocesanas y de esto casi no se habla. Tal vez porque justamente es el punto más sensible y en que más se cuestiona todo el sistema tradicional católico o anglicano, luterano. Es lo mismo, todas las iglesias históricas están construidas sobre el modelo medieval, sufren el mismo fenómeno. Y aparecen esas nuevas religiones que tienen… - no voy a hacer un análisis completo – pero que en primer lugar establecen la relación directa del hombre, del cristiano con Dios, con Jesús, sin pasar por el intermedio de un sacerdote. Y en la tradición católica todo contacto y comunicación con Dios se hace por intermedio de un clérigo. Y allí ¡No!... Ahí el contacto es directo. No es por intermedio del pastor, no. Es el pastor el que justamente suscita y desarrolla esa experiencia religiosa. Esto da a los miembros de esas iglesias un sentimiento de autonomía, de dignidad. Ellos pueden directamente dirigirse a Dios. No tienen que someterse a una serie de rituales o a una serie de prescripciones jurídicas, no. Directamente entran en contacto con Jesús y lo conocen.

Ahora en la Iglesia católica es diferente. Primero, cuando yo doy retiros para los sacerdotes ahí siempre trato de explicarles ¡Ustedes no hablan de Jesucristo! No hablan de Jesucristo. Siempre hablan de la Iglesia, de las glorias de la Iglesia, de la magnificencia de la Iglesia, de lo necesario que es la Iglesia para la salvación, siempre hablan de su iglesia, de sus religiosos, de su congregación religiosa… pero de Jesucristo, no. Y un día después de esta charla hubo una misa presidida por el provincial de esa congregación, ¡No voy a decir cuál es esa congregación! Y él predicó y habló 20 minutos. ¡¡Y en 20 minutos no logró nunca pronunciar el nombre de Jesucristo!! Ahí vean, vean ustedes y hagan la misma experiencia. Vayan a escuchar a la parroquia qué se dice ahí y verán que no se habla de Jesucristo y de la Iglesia sí. Y después los programas pastorales de la Iglesia en fin todo lo que se proyecta, las asambleas, las reuniones y similares, y siempre la Iglesia. Y no se dan cuenta que la Iglesia no tiene popularidad, o sea no tiene popularidad. O sea la gente quiere a Jesús pero no quiere a la Iglesia. No tiene amor a la Iglesia. Tiene amor a Jesucristo. Y eso es lo que hace la fuerza de los pentecostales.

Y… ¿por qué no tiene amor a la Iglesia? Porque justamente es autoridad y hay que obedecer. Los pobres añaden que la Iglesia es rica y entonces también eso basta para apartar. Ahora dicen, ¡noo!, nuestra diócesis es muy pobre, nuestra parroquia es muy pobre, sí, pero la fisonomía general que queda es… la televisión muestra la Plaza de San Pedro en Roma, muestra todo el desfile de los cardenales y todo eso lo que parece un show gigantesco. Ahí la conclusión es, que la Iglesia es rica, es capaz de montar espectáculos semejantes, entonces es rica. Ahí ¿eso despierta amor y simpatía? Eso, no, no. No despierta amor ni simpatía. Entonces los pequeños pastores pentecostales son habitualmente trabajadores, trabajadores manuales, muchas veces semejantes a ellos.

Un día, un amigo mío sociólogo norteamericano vino a Sao Paulo a hacer una investigación sobre la situación de las Iglesias. Y fue a una reunión de los pastores en Sao Paulo de la Asamblea de Dios, que es una congregación de las fuertes en Brasil. Y ahí habían 1.200 pastores todos negros o mestizos, todos, no había blancos. Se fue a una reunión del clero católico y ahí… todos blancos (risas), algunos negros, algunos negros habían… bueno eso ya explica muchas cosas. Porque el blanco es justamente quien tiene autoridad. Si encuentra un blanco en la calle hay que ser prudente, porque él tiene muchas conexiones conoce mucha gente importante y se necesita mucho tiempo para conquistar la confianza de la gente aunque uno sea blanco, entonces muchos años de humildad y fidelidad… y al final bueno lo consideran a uno como un ser humano también, pero de lo contrario más que un ser humano es una autoridad.

Bueno, esa revolución cultural creo que es el factor más importante que explica por qué el receso y por qué esa decadencia de las Iglesias históricas y la ascensión de las Iglesias muchas más espontáneas y con una convicción mucho más fuerte. Porque muchos católicos en sus discursos y en su modo de relacionarse con los otros no se muestran con mucha convicción en su fe. Y dejan muchas veces la impresión de que son católicos sencillamente porque su familia era católica. Y yo voy siguiendo la tradición de la familia y en América Latina la tradición del continente que ha sido convertido a la religión católica. Pero no dan la impresión de tener una convicción personal fuerte capaz de convencer a otros, como hacen los pentecostales el día que entran y que aceptan a Jesús. Desde ese día empiezan a ser misioneros, o sea, con tanto entusiasmo que sienten la necesidad de comunicar todo y quiere que todos también hagan la misma conversión y la misma transformación. En el mundo católico no es así. Más bien muchos tienen o dan la impresión de que están a la defensiva, tal vez defendiendo su fe, pero que no están conquistando otros y que no están ni siquiera haciendo tentativas para lograr la conversión de otros. Habrá otros factores pero no voy a insistir en esa cuestión pues hay otras cosas que quisiera añadir.

La primera cosa es la revolución cultural...

Y EL SEGUNDO ELEMENTO ES EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA CULTURA.

Esta nueva cultura procede fundamentalmente de los EEUU en que la influencia cultural es aplastante. No es solamente Coca-cola, Mac Donald: es todo el conjunto de valores. Los cantores, los discos, la literatura, los shows, e incluso los deportes y las personalidades que tienen prestigio, son de los EEUU. A pesar de que hay resistencias, pero el nacionalismo en América Latina es muy débil, no es muy fuerte. Es muy verbal y de discurso pero una vez que se entra en la práctica de la vida, ¿cuál es la música que escuchan? ¿Y las revistan que hay? Son copias de las revistas que hay en los EEUU. Todo o casi todo es imitado o sencillamente retransmitido.

Bueno, y esa cultura de los EEUU ¿qué es? En primer lugar es la prioridad dada a la economía. O sea, el gran problema, el gran desafío de la vida es ganar plata y más y más en toda la medida de lo posible. Los más ricos ganan mucho y los más pobres tratan de ganar un poquito más. Porque una persona no siente dignidad si no gana mucha plata. Entonces eso supone una orientación de toda la vida hacia el crecimiento material.

Dirán en Chile, es que nosotros estamos resistiendo a todo eso, Bueno en parte, una parte talvez, pero toda la clase dirigente, toda la burguesía entró en esa nueva cultura. O sea, el gran problema es ¿qué voy hacer con mi plata adonde voy a colocarla, voy a comprar dólares? Ahora ya no se recomienda mucho, pero papeles de gobierno por ejemplo voy a colocar mi dinero en Brasil para comprar títulos del gobierno y ahí voy a ganar 80% del capital al año y… ¡¡qué felicidad!! En donde se podría encontrar algo semejante. ¿Y… la bolsa de valores? ¡¡Ese es el santuario!! Ese es el santuario, la televisión siempre menciona y ha subido- ha bajado- ha subido. Entonces cuando ha subido hay alegría general; la bolsa bajó y tristeza y preocupación general. O sea, los templos actuales son los grandes bancos. Además, hay que ver la geografía y la arquitectura. ¿Cuáles son los grandes edificios que actualmente ocupan los lugares de las catedrales antiguas hoy en día? ¡¡Son los bancos!! Si uno va a Brasil a Sao Paulo por la Avenida Paulista es impresionante las decenas y decenas de edificio de 30 y 40 pisos y con todo el lujo que se puede imaginar. Se ve claramente en la ciudad cuál es el Dios que se venera. Es el Dios DINERO.

Entonces una prioridad dada a la economía. Que eso es favorecido y estimulado permanentemente por el sistema y por el sistema capitalista. ¿Por qué? ¿Para qué? Para que la economía capitalista pueda prosperar tiene que crecer, crecer, crecer, es decir, producir, producir más, pero solo puede producir si la gente compra. Entonces hay que comprar, comprar, comprar, comprar. Un día decía un ministro de Francia ¡el gran deber, el gran deber ahora es comprar! Es decir, un verdadero ciudadano, ¡es el que compra! El que compra siempre más. O sea, la economía se hace el centro de la cultura.

Para muchos puede ser inconsciente, pero, y… ¡para los niños! Aah, lo sienten, sienten muy bien que el valor radical y fundamental es el dinero, y entonces tiene que dedicarse a eso, en buscar en el porvenir, ¿cuál es el trabajo?, cuál es la carrera que va a darle más dinero y en donde voy a poder ganar más. Y ahí hay muchos consejeros, hay muchos consultores y personas que pueden orientar.

Y los pobres, pobrecitos dicen que la única manera de ganar mucha plata es ser… ladrón, y entonces hay muchos cuya profesión es ser ladrón, es robar. Porque robando gana 50 veces más de lo que ganaría trabajando. ¿Y entonces querrá trabajar sí uno puede ganar muchísimo mucho más robando? Y eso con toda naturalidad, con toda naturalidad, no encuentran eso nada extraño.

Y entró en la nueva cultura, que es una cultura de masas que viene a integrar al conjunto de la población. Eso es típico de la nueva cultura porque la antigua cultura Europea era de elite, era de una burguesía, entonces toda la música era para las clases altas y la literatura igual. Ahora, en el sistema americano, no. Se rebaja todo para que todo asequible a la gran masa, porque todo el mundo tiene que comprar. Entonces si hay una música muy compleja y refinada no se va a comprar o no se va a poder vender. Ahora tienen que hacer una cosa muy popular y lo más vulgar posible, pues ahí todo el mundo compra. Hay una cultura de masas que se rebaja. ¿Cuáles son las películas que se ven en el mundo entero? 90% son de Hollywood y son norteamericanas. ¿Y qué se muestra ahí? De vez en cuando hay una cosa muy buena pero globalmente sin contenido y nada más excitar emociones, sentimientos, pero sin ningún mensaje particular. Hay algunas excepciones, pero la gran masa de la producción asequible a las grandes masas.

Nueva cultura en que la Iglesia reacciona tímidamente porque no reacciona contra el sistema. Ahora últimamente el Papa Benedicto ha hecho algunas observaciones sobre el capitalismo, pero en forma bastante general. Hace unos 10 años el padre jesuita Calvez que fue el gran autor de la doctrina social de la Iglesia (* Libro “Los Silencios de la Doctrina Social Católica” Fuente: USEM México), en tiempos de Pablo VI y del sucesor, decía: “¿por qué la Iglesia no toma posición contra el sistema capitalista?”. ¿Por qué? ¿Qué pasa? Porque siempre son el capitalismo “excesivo”… Pero no entra en la raíz del sistema y entonces como el sistema desarrolla toda una cultura que concentra todas las actividades económicas comprar y vender, producir para comprar y vender. Esto constituye un desafío muy grande, porque en la práctica bueno… suprime todo el mensaje evangélico.

Y… ¿entonces qué? ¿Qué vamos a hacer entonces? Y el mensaje evangélico también no se proclama con mucha fuerza. El documento de Aparecida insiste mucho en la opción preferencial por los pobres. Pero si se examina el contenido casi siempre es opción por un sentimiento de compasión por los pobres y que hay que ayudarlos, pobrecitos ellos no tienen nada, no pueden nada, hay que ayudarlos. Pero no era ese el proyecto de Juan XXIII. No era el proyecto de todo un movimiento… no. Hay que considerar que la verdadera Iglesia está justamente en medio de la gente pobre. No todos pero en medio de la gente… ahí hay cristianos verdaderos, auténticos que viven efectivamente el evangelio y no entran en ese sistema de hacer del dinero el Dios más importante. Ellos son tan diferentes. Ellos no tienen la preocupación de ganar más, sino de ganar lo suficiente para vivir. Pero no de crecer materialmente. Pero tienen la ambición de formar una sociedad solidaria de hermanos, de gente que se ayudan mutuamente. Entonces la verdadera Iglesia está ahí.

Entonces eso no se dice mucho. ¿Por qué? Aah, porque inmediatamente todos los burgueses y los movimientos burgueses protestan. Y el clero presta mucha atención a las protestas de la burguesía, al protesto de la clase ilustrada, la clase que tiene una proyección social es más intensiva, más fuerte, reconocida socialmente. Mientras que los pobrecitos que viven en las favelas… Aah esos no tienen ningún reconocimiento oficial y son sencillamente ignorados, ignorados. O si la televisión habla de ellos es para mostrar que ahí hay bandidos y ladrones, hay drogas, en fin… Todos los vicios están ahí colocados, entre la gente pobre. Claro, porque si los ricos tienen vicios saben ocultarlos y después tienen buen abogados por si acaso, por si acaso cualquier problema que pueda haber. Eso es, entonces otro desafío de la nueva cultura que nosotros tenemos.

PROYECCIONES Y DESAFIOS

¿Y ahora qué? Hay que recomenzar todo de nuevo. O sea, ¿cómo se ha hecho en los orígenes del cristianismo? ¿Cómo se ha hecho? ¿Cómo se hizo la invitación de Jesucristo? Ahí se veía que poca gente tiene disponibilidad o disposición, pero había que empezar con algunos, hay que empezar con algunas.

Yo muestro muchas veces el ejemplo de las Asambleas de Dios. La Asamblea de Dios nació en California al principio del siglo XX. Los primeros años era un grupito de negros que habían sido expulsados de la iglesia de ellos - metodista - porque tenían actitudes de negros, es decir toda la exuberancia africana, eso para los blancos era algo falta de respeto, falta de dignidad, falta de… se salieron, fueron expulsados de la Iglesia y formaron un grupito. Después de algunos años el Espíritu Santo les dijo que debían ser misioneros, que debían irse a otro país y entonces escogieron dos de ellos y examinaron el mapa del mundo para ver adónde vamos. La idea surgió es que tiene que ser el centro del mundo, a partir del centro entonces vamos a irradiar. Ahí en el mapa el centro es en el Ecuador. Ahí descubrieron una ciudad brasileña de Belén que está justamente en el Ecuador. Bueno, vamos allá. Compraron pasajes baratos para llegar allí. Para llegar ahí no tenían la menor idea, cuál era la lengua que se hablaba allí, no tenían absolutamente ninguna plata ni nada. Llegaron exactamente como Jesús dice de sus misioneros, de sus apóstoles, llegaron a la ciudad de Belén puerto y... se quedaron ahí esperando. Después de cierto tiempo, ya en la noche se acercó alguien para preguntarle que hacían, que esperaban, bueno él hablaba portugués y ellos solo hablaban inglés, pero en fin con gestos se puede entender. Bueno, ahí conquistaron ese hombre primero, después conquistaron un segundo y un tercero, todo eso aprendiendo poco a poco, de a poquito el idioma portugués y de la gente y sin ninguna plata, sin nada. Hoy día son 11 millones. Porque durante 1 siglo cada uno ha sido misionero y van agregando uno por uno, uno por uno van juntando la gente.

Bueno ahí todo indica que en los orígenes el cristianismo ha sido así. Ha crecido a partir de gente muy sencilla y que no tenía un poder y no pensaban siquiera que podían tener ayuda de algún poder, gente tan sencilla. Pero la cosa ha crecido hasta que el emperador Constantino, 250 años más tarde, entonces tuvo la idea genial de colocar esa Iglesia al servicio de su política. Y, entonces no fue Constantino quien se convirtió al cristianismo como se dice muchas veces en los libros de historia y de la Iglesia, sino que es la Iglesia la que se convirtió a Constantino. Y que ofreció y aceptó lo que Constantino ofrecía como presencia y como dignidad dentro de la estructura del imperio. Ahí empezaron los problemas.

Pero entonces tenemos que volver antes de eso ¿y… ahora cómo se hace en el siglo XXI? Claro que es muy distinto del primer siglo, e incluso muy diferente del siglo pasado, ¿cómo se hace? Bueno, el Espíritu Santo está actuando. Está presente. Y entonces dirá, dirá, ¿cómo hacer? ¿Qué hacer? Si la persona está disponible, se dispone ¿quiere contribuir? ¿Debe actuar? ¿Quiere llevar el mensaje? Lo encontrará. Según las circunstancias en que vive, la manera de hacer, entonces…

Un día en la diócesis de Joao Pessoa, en Paraiba al nordeste de Brasil, donde estoy, hace unos 7 u 8 años el arzobispo decidió organizar una gran misión para irse a donde la Iglesia no penetra y anunciar ahí el evangelio e hizo el llamado para pedir personas disponibles, dispuestos para hacer esa experiencia. Se presentaron 1.200 personas, 1.200 católicos dispuestos a hacer una experiencia semejante. Pero ahora vino el problema no se sabía qué hacer con esos 1.200.

Ahí decidieron bueno vamos a dividir según las parroquias, en cada parroquia, bueno… con eso ya mató el movimiento, porque la parroquia no es hecha para hacer misioneros, no es hecha para evangelizar a gente que no viene. No, la parroquia se dirige a los que están ahí, a los que están dentro del recinto y los que están dentro del recinto no tienen ningún deseo de que vengan otros y sobre todo que vengan otros que sean más pobres completamente indecentes, ningún deseo. Y pensar que ellos van a ser misioneros.

Después claro en las parroquias se preguntan ¿cómo vamos a empezar? ¿Cómo vamos a empezar? Y ahí decidieron… aah bueno vamos hacer una gran campaña de preparación de navidad y preparación de navidad; eso va evangelizar. ¿Navidad? ¿Qué significa Navidad para la gente de hoy? ¿Qué es? Es la gran fiesta del comercio. Basta escuchar la radio y la televisión para ver durante un mes el comercio, las maravillas del comercio, de cómo aumentó el crecimiento y las ventas en ese sector y de otros sectores. Es la gran fiesta del comercio. Y todo comerciante espera justamente la Navidad, porque es el tiempo de la productividad. Y también es el tiempo de los árboles pues en todos los supermercados hay muchos árboles y es la fiesta de los árboles. Y todavía cuántas personas piensan que es el nacimiento de Jesús? ¿Y quién es la virgen María? ¿Y quién?… ¿Y cuántos? ¿Cuántos? Aah, es una pequeña minoría. Por lo demás Navidad no significa nada. Y para los pobres que pueden comprar poco significa menos. Entonces es así que se debía empezar. Claro que no es así. Fue un fracaso total como muchos podrían imaginar. Ahí yo pensaba que no es así como debe hacerse.

Entonces tenemos aquí 1.200 personas que tienen un acto de generosidad y que se disponen… muy bien, y todas tienen la fuerza y la luz del Espíritu Santo. El Espíritu está en todas las personas y esa apertura que tienen para entrar en actividades nuevas es una muestra y señal de la presencia del Espíritu. Entonces por que no reunirlos en grupitos de 15 a 20 personas y decirles sencillamente Ustedes tienen el Espíritu Santo y el Espíritu les dirá lo que hay que hacer para ser misionero. Porque aquí nadie sabe. ¿El clero sabe? No. Claro no sabe. ¿Y los obispos saben? Claro que no saben (risas). Y Entonces ahí… Ustedes que tienen tan buena disposición el espíritu les dirá qué es lo que hay que hacer. Y será diferente no van a hacer todos lo mismo, ¡por supuesto!

Puede ser que algunas cosas no tengan éxito. Bueno reflexionarán ¿por qué no tuvo éxito? ¿Qué pasó? ¿Cuáles son los errores que hemos cometido? Y esa reflexión será muy posible para mejorar su actitud?

Pero esto supone que uno tenga fe en el Espíritu Santo y… hum en la Iglesia católica occidental es muy difícil, muy difícil, ¿qué pasa? Se reúne la asamblea diocesana y se hace una planificación de las actividades del año. Y después le vamos a pedir al Espíritu Santo que realice todo lo que nosotros hemos combinado (risas). Entonces ahí el Espíritu Santo es obligado a entrar en esas cuestiones (risas) y él tiene obligación de entrar en ese plan y no tiene él por casualidad otras intenciones, no tiene otros proyectos…

Y en lugar de querer inmediatamente monopolizarlo, bueno… habría que escuchar primero, ponerse a la escucha y a ver qué pasa? ¿Cómo es el mundo? ¿Qué personas estamos encontrando? ¿Cuáles son las características de esa persona? ¿Cómo entrar en contacto con esa persona? El espíritu les dirá lo que hay que hacer, lo que hay qué decir, pero… no confían en los laicos, no confían en los laicos. Los sacerdotes creen que saben pero… no saben. Y los obispos creen que saben y… no saben. Pero hay muchísimas gentes con buena disposición, va aprendiendo, van aprendiendo, o sea, no tendrán la pretensión de saber previamente lo que hay que hacer y qué es evangelizar, en qué forma se evangeliza, no , previamente no, pero va aprender por los seminarios que se hacen, va a aprender por las experiencias que se hacen, pero hay que confiar.

Confiar en los laicos es muy difícil. Es muy difícil confiar. Conozco un párroco – en Brasil pero no en Chile que es un poco diferente (risas). Que decía así: “para mí el problema de los laicos es muy sencillo, los laicos es como las uñas de los dedos, creció… ¡cortó!” (risas). Cuando ven que alguno de ellos ahí está creciendo… ¡corta! Corta. Ese no tiene buen espíritu. No tiene espíritu parroquial. No tiene espíritu cristiano y cosas parecidas. O sea, sin respetar la dignidad y la vocación y las posibilidades y lo que se dice es que puede equivocarse y entonces ¿qué? Se equivocan y después se mejoran. ¡Pero si no se permite que se equivoquen! Al final el gran error cometido es el del pensar que el clero todo lo sabe y puede hacer una campaña de evangelización y de misión porque sabe. Y esa es la gran equivocación básica y fundamental, al lado de eso los errores que pueden realizar la gente en cosas pequeñas y que después se pueden corregir. Pero ahí está la cuestión.

El documento de Aparecida convoca a todos los católicos ahora para entrar en todas las instituciones en una misión. Pasar de una pastoral de conservación a una pastoral misionera. En lugar de concentrarse en los de siempre, en los que vienen y en no concentrarse en lo que está ahí afuera ¡ese es el programa! ¡Ahora, quién va hacer eso! Quién va hacer eso. Entonces todos los grandes movimientos de renovación en la historia cristiana siempre han sido obra de gente nueva y no de los cuadros tradicionales. No de los personajes de las órdenes religiosas, del clero tradicional, ¡no! Estos nunca hacen reformas y transformaciones. Tiene que ser gente nueva. ¿Y donde está esa gente nueva?

Bueno surgirá como siempre con los laicos. Todas las órdenes religiosas empezaron con laicos, todos eran laicos y todos los sacerdotes han sido laicos primero y entonces hay que empezar de nuevo con los laicos. Pero sin integrarlos dentro de una estructura prefabricada.

San Francisco de Asís como saben se resistió hasta el final de la vida a no aceptar el orden sacerdotal y el Papa insistiendo, insistiendo e insistiendo. ¿Por qué tanta insistencia? Bueno, no sabemos cuál era pensamiento real en aquel tiempo del Papa Inocencio III, del emperador Alejandro IV… pero hay una sospecha. Y es que una vez que una persona entra en el clero o en un instituto religioso se puede controlar mucho más fácilmente (risas). Y entonces ahí entra en un sistema de disciplina. Mientras que los laicos tienen más libertad ¡y tienen! Y también más autonomía ¡y tienen! Porque si están del tal modo obedientes, entonces no, no. Para seguir su inspiración personal con humildad sin pretensión de ser mejores que los otros, o de saberlo todo. Pero con mucha humildad y tranquilidad y entonces ahí se va a descubrir. Ahí van a aparecer nuevos misioneros, deben aparecer los nuevos misioneros, los nuevos grupos, pero que no será a partir de los sacerdotes actuales.

Anteayer estaba conversando con don Carlos González sobre estos asuntos y estaba completamente de acuerdo que no es el clero que va a hacer esa misión pues no tiene condición y no tiene disposición. Entonces tienen que ser personas nuevas y también decía que esa conversión será lenta, lenta. No pensar que esa orientación dada por Aparecida va a realizarse en pocos años o en una generación ¡no! Eso va a ser muy lento, progresivo. Que comienza y vendrá con otra generación para continuar y recibir. Pero la tarea es inmensa de cómo desafiar esa cultura en la que estamos, cómo desafiar es una tarea inmensa, será muy lenta y muy progresiva. Al principio puede no dar muchos sentimientos de triunfo y de realización perfecta, no, pero con perseverancia, con fe en la fuerza del espíritu, en el valor del mensaje de Jesucristo ahí presentando eso.

Se empieza siempre con una persona, o sea, se anuncia siempre el evangelio a una persona, después otra, después otra, pero no se puede hacer una conversión de todos juntos. Eso se hizo en América provocando ese desastre entonces quisieron convertirlos todos al mismo tiempo en poco tiempo ¿es eso posible? Porque al lado del sacerdote estaba el soldado y si el indio no entendió al sacerdote (risas) entendía muy bien lo que significaba la presencia del soldado y la ley. ¿Se quiere bautizar? Sí, sí, señor sí quiero ser bautizado, sí, sí ¿Quiere ser cristiano? Sí, sí, por supuesto, mirando al soldado que estaba ahí.

Bueno esto no produce una verdadera evangelización como ya lo proclamaba Bartolomé de las Casas en aquel tiempo protestando contra el uso de estos métodos de violencia material o sicológica, forzando a la gente a entrar. Y él mismo logró un día hacer experiencia en las tierras actuales de Nicaragua, pidiendo y logrando que los soldados no llegaran en toda esa población. En dos o tres años los convirtió a todos porque el método es llegar a ellos con mucha simplicidad, con humildad, sin ningún arma, sin ningún poder, sin ninguna fuerza. Allí ya se interesan y empiezan a oír y discuten entre ellos y ver lo que vale y logró… pero como castigo lo mandaron a España. Esto el reino de España no lo podía aceptar y lo mandaron a España por el resto de su vida por defender la causa de los indígenas.

Bueno, el desafío de evangelizar. Me imagino que ahora habrá un cambio de vocabulario y todo va a ser evangelizar, hacer catecismo es evangelizar, después hacer el bautismo es evangelizar, después hacer una misa es evangelizar, ¡todo será evangelizar ¡Y todo será misionero, todo será misionero! Todo misionero. Ya he visto que un obispo presidió una reunión catequistas y les dijo a las catequistas que eran misioneras, pero… las catequistas que hay en las parroquias educan a las gentes de las buenas familias tradicionales, de las familias que tienen contactos con…, Pero eso no es misionero, eso es educador, es ser educador, es educar a la gente que ya tienen la fe y no es para justamente actuar de tal modo de que despierte la fe cristiana en personas que no la conocen, que no saben, que no entienden. ¡Eso es muy distinto! ¡Eso no es tarea de una catequista! Eso no, no, no. No es tarea de una catequista. Evangelizar es acción de una persona que tiene un carisma especial, entonces es un don del espíritu como dice san Pablo en la carta a los Corintios - la primera – el primer don del Espíritu es el de misionero. O sea, el que se va afuera en medio de la gente que no conoce, que no sabe. Y entonces ahí empieza a relacionarse y entrar en contacto, a comunicar. Y progresivamente allí hay una persona, dos, tres, cuatro o cinco, que se interesan, que sienten un llamado, que sienten una fuerza que viene de Dios, que viene por medio de Jesucristo y que entra en ellos.

Evangelizar es muy fácil y muy difícil al mismo tiempo. Es tan fácil que primero hay que renunciar a todas las ideas preconcebidas que uno tiene. Cuando yo he terminado de ser doctor en teología estuve en una parroquia y después de 15 días pensé que… ¡todo lo que había aprendido es inútil! (risas).

Hay que olvidarse de todo eso, de todo eso y recomenzar a partir de nada. Recomenzar a partir de los contactos humanos, de contactos con la gente, porque ahí vi que todo lo que había aprendido ¡no le interesaba a nadie! ¡A nadie! Nadie se interesaba (risas).

Entonces el clero habla con fervor y entusiasmo para la gente de cosas que no le interesan a nadie. Le interesa a él mismo, después del sermón; ¿cómo he hablado? Bien. He hablado bien. Bien. Sí, pero nadie ha escuchado y nadie se interesó y usted ha hablado de cosas que no interesan a nadie y no ha entrado en los problemas, en las aspiraciones y sentimientos que la gente tiene. Y si son enfermos bueno hay que tratarlo como enfermos, y ver lo qué se le dice a un enfermo. E igual si han tenido un problema como perdido el empleo. Eso es. Si esa persona viene a la Iglesia ¿se olvida de eso? Claro que no. Entonces ve a una persona que habla cosas que no tiene nada que ver con ellos. ¿Se van a interesar? No. Están con su problema, con su situación, y entonces sí no reconocen ninguna alusión a lo que siente el mismo a lo que es su vida. Eso los pastores saben hacerlo entrar justamente en lo que preocupa a la gente. En lo que la gente siente y es por eso que hay respuesta.

Pero sí se contenta con explicar los dogmas… Los dogmas no les interesan a nadie, son un detalle. Que ahora hay 7 sacramentos 10, 5 o 4 eso les interesa muy poco, eso no cambia nada en su vida, en su existencia, en su comportamiento. Además que lo de los 7 sacramentos apareció en el siglo XII. Hasta el siglo XII ningún cristiano sabía que había 7 sacramentos. Algunos pensaban que habían 10, otros pensaban que habían 2, otros pensaban que habían 4. Y no se le daba ninguna importancia a eso. Pero a partir de ese momento empezó ya el sistema jurídico, todo judicial, todo determinado, todo condicionar…

Bueno… todo eso no ayudó, al revés, pues crea sentimientos de que hablan de cosas que no me interesan. Si hay que evangelizar hay que hablar de cosas que le interesan a la gente. Los problemas humanos que tiene, de las situaciones humanas que están viviendo; todo eso con sencillez y sin deseos de imponer una convicción.

Pero esa imposición… En la Iglesia la imposición se hace en forma mansa. Esto es con mucha dulzura, con mucha delicadeza, pero no deja de ser imposición. Entonces ahí algunos se dejan engañar pensando que ahora sí somos hermanos, no, pero del momento que ya va a tocar en la situación jurídica, en el programa pastoral ¡Ahí no! Ahí no. Entonces no. Entonces tiene que aprobar el programa que ha elaborado el Consejo Parroquial. Y el consejo parroquial ha sido elegido por el mismo párroco. Y naturalmente ahí se insinúa con mucha mansedumbre, con mucho amor, con mucha caridad, etc. y todo lo que ellos deben aprobar. Pero ¿esto convierte? No convierte. No convierte.

Lo que convierte es la apertura, dejar y permitir y aumentar la libertad. Porque como dice san Pablo “todos ustedes han sido llamados a la libertad”. Esa es la vocación cristiana básica fundamental. Ser seres humanos libres. O sea, que se hacen, que se desarrollan ellos mismos a partir de sí mismos porque el espíritu está dentro, está dentro de nosotros y habla por medio de todo el temperamento, las ideas, las creencias, del modo de ser de cada persona. Y entonces toda la gente está llamada a conquistar, a descubrir y valorar su libertad. Y san Pablo dice sencillamente “libertad”.

En los documentos eclesiásticos se dice libertad auténtica, libertad verdadera, libertad orientada, controlada… pero no libertad solo, ¡solamente libertad! Yo un día he estudiado los discursos de Juan Pablo II en que habló de la libertad, pero siempre era una libertad con adjetivo, siempre con adjetivo ¿pero por qué no decir sencillamente al igual que san Pablo? “Ustedes han sido llamados a la libertad”. Y la gente puede entender. Claro que hay algunos tontos que van a entender en forma equivocada; bueno pero es que la humanidad incluye una determinada proporción de tontos de que van a entender en forma equivocada… (risas) pero… la gran mayoría no será así. La gran mayoría no será así. Pero de lo contrario, tiene capacidad para conquistar su libertad explicando bien cómo es, en qué consiste, cuáles son los ejemplos de personas libres que hemos conocido y se puede mostrar tal vez a esa persona de cómo hace, cómo piensa, cómo dice, cuál es su forma de actuación. Y entonces así.

Bueno, ahora veo que ya hay algunas preguntas… dicen.

Pregunta público: Resulta que Aparecida tiene dos terminologías sin distinguir entre inculturación y evangelización de la cultura y que para mí no coinciden en absoluto. Entonces es un dilema que tiene el documento y a ver cómo se puede solucionar esto.

P. Comblin: Diga cómo entiende Usted. Eso no lo sé.

Pregunta público: Sí. O sea, cuando habla de interculturación habla del respeto mutuo, del aprecio del otro que es el descubrir los valores que ya tiene esa cultura. Evidentemente que evangelización de la cultura por más lindas palabras que encontremos siempre es llevar nuestro evangelio, la verdad ya conocida, lo que usted hablaba tanto de las verdades dogmatizadas ya para mostrárselo a esa cultura. Y entonces Aparecida deja filtrar las dos terminologías; aprecia mucho el diálogo intercultural pero el concepto que está por detrás de su visión es evangelización. Pero yo veo que puede haber un documento eclesial donde sí se permita la inculturalidad - el respeto de la cultura - y en donde también se insinúe la urgencia de la evangelización misionera.

P. Comblin: Perfecto. Pero no trata de la nueva cultura moderna. Cuando habla de intercultural es con los musulmanes, con los indianos, con los chinos, con los budistas, con los indígenas, con los negros, es decir con toda la diversidad cultural del pasado, pero ahí no hay mucho problema porque al fin fundamentalmente estamos hablando el mismo lenguaje. Pero esa cultura del mundo neoliberal capitalista que penetra progresivamente eso no lo tratan, no lo consideran, porque ahí el diálogo es muy diferente, porque es el diálogo entre Dios y “mammón” (*) ¿Cómo será ese diálogo? ¿Cuándo se va a dialogar con la religión indiana? Bueno en el fondo estamos de acuerdo en todo lo básico y entonces es fácil ¿Vamos a dialogar con la cultura musulmana? Es fácil. Hay tantas cosas en la Iglesia que son de origen musulmán, entonces es fácil que nos encontremos.

Pero cuando nos encontramos con los ejecutivos de los bancos que hay actualmente y con todos los misionarios que están disciplinados y colaboran con todo el sistema. Ahí es distinto. Ahí es diferente. Porque en este momento y en forma general no se asume mucho ese desafío. Creo que en gran parte porque el público parroquial está fuera de ese mundo. Entonces difícilmente hay grandes técnicos, grandes financistas y directores de bancos, directores de televisión que crean la cultura. Difícilmente se encuentran en las parroquias. Entonces se tiene la impresión que el mundo antiguo todavía vive. Todavía vale, todavía existe, porque no se mira a todos los demás que tiene una interpretación de la vida totalmente diferente. Y entonces entrar en diálogo… ¿Es cómo entrar en diálogo con el imperio romano en otros tiempos?

Y Jesús nunca entró en diálogo con el imperio romano. Anunció el reino de Dios ¿Y qué entendía el pueblo de Galilea cuando decía el Reino de Dios? El Reino de Dios, es decir ¡¡no el del César!! No el reino, ¡¡no el Imperio Romano!! Pero una sociedad y un mundo en que Dios dirija exactamente por medio de la justicia, de la misericordia; pero todos entendían bien que diálogo con el sistema imperial no podría resultar y cuando se entró en diálogo con Constantino el que ganó fue él. O sea, él conquistó. El ganó. Y pensaban que él iba a dialogar. Pero no creo mucho que el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial estén tan decididos. Lo que interesante es que cuando los altos funcionarios del Banco se jubilan ahí es diferente. Ahí ya están fuera del sistema y comienzan a tener dudas y ha tener un poco de sentimiento y arrepentimiento. Y como dijo por ahí uno “nosotros hemos provocado muchos sufrimientos inútiles que podríamos evitar”. Pero cuando era secretario general y director no hablaba así. Estaba totalmente disciplinado por el sistema. Una vez que se pone viejo ya recupera más libertad. Ya puede empezar a pensar como un ser humano y no sencillamente representar una corporación imponente, fuerte, dominadora y conquistadora.

Entonces, ese es el desafío de la nueva cultura, yo no la veo muy interpretada o examinada en modo general por el mundo eclesiástico. Y creo que en gran parte porque no conocen y no viven en contacto y no tratan de entender lo que está pasando, en los bancos, lo que está pasando en las grandes corporaciones, lo que está pasando en las multinacionales y así. Entonces quedándose fuera…

Ahora en lo intercultural en el sentido del diálogo entre todas las religiones eso es fácil. No es muy difícil. Como en la vida habitual se encuentra, Usted encuentra un musulmán, no hay mucha dificultad. La dificultad es solamente política de EEUU. Pero en cuanto al pensamiento religioso, la comunicación es fácil. Y en general de todas las religiones la comunicación es fácil. Claro que se puede dialogar fácilmente.

Pero dialogar con el sistema actual eso ya… no sé si usted tiene experiencia, pero yo lo veo muy difícil. Muy difícil. Es como el diálogo entre Dios y el diablo. Aah sí, pero es un poco difícil de que el diablo vaya a aceptar.

Pregunta público: Padre usted mencionó que para evangelizar no hay que imponerlo ni con nuestro pensamiento. Ahora bien, cuando una persona a la que se está evangelizando se encuentra en una misión… si ella es cristiana usted tiene que llevarla a todas partes. ¿Cómo le hace ver un error a esa persona? Un ejemplo, una señora puede decirnos “yo creo en la Iglesia católica, pero no en los sacerdotes”, “no me confieso con ningún sacerdote”.

P. Comblin: Claro, eso es bastante común (risas). Ahora en general es porque no ha encontrado un sacerdote que sabía escuchar. Ahí la persona se cierra naturalmente, porque no habrá encontrado personas que querían escuchar, querían aprender, querían saber de su vida, y cómo ella interpretaba su vida. Y si encuentra un sacerdote así, yo creo que tendrá confianza y aceptará y aceptará. La dificultad es encontrar personas así.

Yo he trabajado mucho con Helder Camara y para mí es el ejemplo para todo el siglo XXI la forma como dedicó todo su episcopado a conversar con la gente de todo tipo, de toda consideración. Un día estaba en Ginebra y sabía que Roger Garaudy, el filósofo comunista Miembro del Consejo Nacional del Partido Comunista Francés estaba ahí también, y le dijo que le gustaría mucho conversar con él. Entonces se encontraron y hablaron 1 hora. Y después de 1 hora Garaudy salió diciendo “yo soy cristiano”, “ahora soy cristiano” (risas). O sea, el gran filósofo comunista había encontrado alguien que sabía escuchar, que sabía entender, que no daba ninguna importancia a saber si era comunista o no comunista, pero se trataba de una persona humana y escuchando y examinando, llevando a la persona a expresarse, a decir lo que es, lo que siente, bueno después de 1 hora ya se declara cristiano.

Pero vean que muchos pastores pentecostales hacen igual, hacen igual. Porque ya comunican, primero son de la misma clase y la misma categoría de la gente, entienden, entienden, y puede adivinar lo que está viviendo el otro, porque están en una situación muy semejante. Entonces ahí ésta señora probablemente no ha encontrado un sacerdote que la tratara así. Y como hay pocos sacerdotes y están sobrecargados de muchísimas cosas y de muchísimas cosas administrativas.

La ventaja que tenía don Helder Camara es que no se preocupaba nunca de los asuntos administrativos; nombramientos de párrocos, problemas financieros de la diócesis, nunca. Tenía un obispo genial que hacía todo eso. El podía dedicarse a la misión. Bueno, mejor sería sí en la parroquia el párroco descubriera un laico capaz de hacer todo eso; de toda la organización material, financiera y toda la organización de las pastorales, de los movimientos, de la catequesis. Hay gente que sabe. Y él se dedica a escuchar, a ver y visitar.

Yo me acuerdo que un día he escuchado lo que había sucedido en una diócesis de África. En una congregación religiosa y entonces en esa congregación un día pensaron: ya hace 50 años que estamos aquí, vamos a hacer una investigación - encuesta para preguntar a la gente ¿para ustedes quién fue el mejor sacerdote? (risas) Y ahí la respuesta fue unánime. Es el p. Arturo. Ahí el p. Arturo no había construido iglesias, no había hechos escuelas, no había hecho hospital, no había creado ninguna obra de nada pero iba visitando las casitas e iba visitando a todas las gentes en sus casitas. Y la gente entusiasmada, entusiasmada. Por ejemplo iba a la cocina a ayudar a la señora y preparar la comida, ahí las señoras entusiasmadas. Ahí el misionero que viene a trabajar a la comida conmigo y después le invita a comer y después él se va lavar los platos. Ahí las señoras felices (risas). Ese era el mejor sacerdote. ¿Por qué? Porque justamente sabía comunicar.

Y no había necesidad de hacer muchos sermones. Porque era la misma expresión de Jesús, o sea, su vida, su comportamiento, su actitud. Eso convencía. Eso convencía. Ojalá que encuentre un sacerdote así. Y si no encuentra un sacerdote así.

Hay laicos que también son así. Hay laicos también que están con esa apertura y que pueden escuchar así e incluso para atender hoy las confesiones hay muchos laicos y que lo harían mejor que muchos sacerdotes, porque más sencillos, más pacientes, sin enojarse por el pecado, no, no.

El pecado no hay que preocuparse, porque Dios perdona todo. Entonces, ¿por qué preocuparse con eso? Dios ya perdonó, ya perdonó, eso si. Pero el problema es ¿qué vamos a hacer positivamente, positivamente? ¿Cómo vamos hacer positivamente para ayudar a los demás? Para ayudar a la justicia, para ayudar a la compasión, para servir a la gente… eso. En cuanto a los pecados Jesús nunca les dio mucha importancia. A la samaritana que ya ha tenido 5 maridos… pero no la acusa por eso. Eeh bueno… sí ha tenido 5 maridos debía tener sus problemas y debía tener sus dificultades (risas) pero no es eso lo que importa, no es eso lo que importa. Lo que importa es qué hace, qué hace al servicio de su prójimo, al servicio de los otros. Y dice Jesús muchas veces de las prostitutas que estarán en el reino del cielo en un lugar mucho mejor que el suyo, entonces que hay prostitutas que son así, sin envidia, siempre disponibles para ayudar a otras...

Bueno eso es. Ahora su modo de vivir, bueno eso Dios ahí se olvida y no le da importancia a esas cosas que son secundarias, porque lo importante dice es amar al prójimo, amar a Dios; ¿y si sabe amar? Ahí está bien.

Por lo demás la vida humana es tan complicada, las circunstancias en las que uno vive muchas veces son tan complicadas de que es imposible observar todas las leyes morales, imposible, pero Jesús tampoco le da importancia a eso. Entonces el mandamiento es: amar a Dios y al prójimo. Amar en forma concreta, material, ayudar, servir.

Por eso, pero en fin si usted conoce esa persona puede decirle a lo mejor hay alguien que podría ayudar más, no encuentro ningún sacerdote, pero puede haber otra persona u otro cristiano, otra mujer u otro hombre que está dispuesto a hacer lo mismo y que puede hacer lo mismo.

Pregunta público: Padre, me parece que usted se refirió poco a la presencia de la Iglesia en los medios de comunicación social y de hecho será porque la Iglesia también tiene poca presencia evangelizadora a través de los medios mientras que en la Argentina la Iglesia Universal del Reino de Dios a partir de las 19.00 horas abarca todos los canales posibles, mientras que la Iglesia católica abarca lo mínimo los domingos, una hora con la misa. Entonces me parece también que a veces no se sabe aprovechar estos medios tecnológicos de comunicación como para anunciar el evangelio porque piensa que anunciar el evangelio solamente se lo anuncia con la misa, eso por un lado.

Después con respecto al tema pentecostal estuve en una charla que dieron varias personas que estuvieron en Aparecida, entre ellos el pastor chileno Juan Sepúlveda y dijo algo importante que creo vale rescatarlo, a veces “no es el problema y no hay que tener miedo por qué crecen las congregaciones de pentecostales sino preguntarse por qué nosotros decrecemos”, porque a veces también es tarea y rol de los laicos de todo el tema de la acogida que Iglesia pentecostal tiene y que nosotros no lo tenemos. O sea, no pasa solamente – me parece - por el tema de los sacerdotes sí bien influyen mucho, pero no es solamente el rol del sacerdote como tal y de que los laicos se acerquen, sino que me parece que es tarea de todos.

Ahora ahí también está el desafío que usted mencionaba el tema de los Consejos Parroquiales. Los Consejos Parroquiales muchas veces están hechos – me parece - para responder a un hacer que ya está todo previsto y que me parece hay imposición. Y cuando no se deja hacer a laicos como tal, no se deja, no se permiten las nuevas propuestas que van surgiendo y entonces como ya está todo hecho solamente queda hacer ¿Qué piensa usted en cuanto al tema de los medios de comunicación y dejar a los laicos ser o es preferible hacer muchas cosas?

P. Comblin: Claro. Entonces tenemos el problema de los medios de comunicación que es algo que no sabemos exactamente qué es lo que los medios de comunicación transmiten, qué es lo que pueden transmitir. Porque no hay diálogo con personas y entonces pueden mostrar, explicar, pero no existe esa provocación, ese contacto con una persona real y concreta. Y entonces las denominaciones pentecostales son muchas e insisten mucho, pero, ¡primero! primero hacen conversiones personales por contacto personal y si no hay eso tampoco logran mucha profundidad, tampoco logran. Logran gente que se interesan, que van una vez, se interesan, claman, lloran pero después ya no. Se van a otra cosa. No logra penetrar profundamente.

La Iglesia Universal del Reino de Dios, yo conozco a muchos protestantes que dicen esa Iglesia ya no es cristiana, Esa ya no es cristiana. Porque se transformó en un sistema de disciplina mental, o sea, de orientación mental de la gente pobre en una forma que ellos no se dan cuenta. Pero es manipulación, es una forma de manipulación y que también produce mucha riqueza, mucha riqueza. Y eso también cuestiona mucho. En Brasil han tenido muchos problemas con los impuestos, porque no pagan, no declaran, no revelan y el fundador y presidente hasta ahora Edir Macedo, ya estableció su cuartel general en New York, porque están en una expansión en el mundo entero. Tiene un avión personal que es más grande que el del presidente de la república, que le costó 56 millones de dólares. ¿De dónde sale tanta plata? Y es que está exigiendo mucho.

“Dios da, pero si uno no da a Dios entonces él no da”. Esa es la relación comercial en cierto modo. Dios no da así tan gratuitamente. Ahora, claro que la plata no se da a Dios directamente, porque en fin él no tiene cuenta bancaria en los bancos, entonces en la práctica no se da ni siquiera al pastor aquí que está en la pequeña comunidad y se va directamente al centro, por eso ese centro tiene una capacidad financiera. Ellos montaron en Brasil la red nacional Record que tiene 80- 90 estaciones repetidoras en el país. ¿Cómo y con qué dinero? ¿De donde sacaron tanta plata? Y es la plata de la gente pobre que da todo, todo lo que tiene, porque están exigiendo. Por eso muchos dicen cuidado con eso, estos han aprendido de los pastores electrónicos de los EEUU el arte de manipular los sentimientos religiosos de la gente.

Hay muchos pastores que son muy honestos en medio de ellos, los pequeños así en la base, pero la cumbre, la dirección general es muy discutible. Muy discutible. Y entonces su mensaje tiende también a ocultar muchos elementos cristianos. Pero en fin eso ya no se puede juzgar a los pentecostales a partir de la Iglesia Universal del Reino de Dios que es algo muy especial y muy discutible y muy discutido, y entonces habrá muchas revelaciones de escándalos financieros sobre todo eso porque está todo preparado para eso.

Pero en fin no vamos a juzgar al pentecostalismo por la Iglesia Universal del Reino de Dios, que es un fenómeno muy específico que imita demasiado lo que hace la famosa derecha religiosa de los EEUU, no solamente las iglesias que manipulan los sentimientos religiosos. Entre ellas la Iglesia del presidente Bush, de la Secretaria de Estado, de la del vicepresidente, del Ministro de Defensa, es decir todo el liderazgo del gobierno americano es muy religioso pero de un tipo de religión muy específico, muy propio y que procede justamente de una tendencia a manipular el sentimiento religioso…

Bueno eso ahí no funciona para bien. Por eso acumular riquezas y a partir de la riqueza el problema de los medios de comunicación… El problema es cómo hacer televisión sin plata, sin depender de las fuentes de financiación. Cómo hacerlo.

Bueno, en Brasil los carismáticos también tienen una cadena nacional y van a hacer una segunda porque tienen mucho dinero, mucho dinero, porque también saben recoger. Ellos se dirigen más a la clase media, una clase superior que contribuye mucho, pero eso un día va aparecer toda esa plata todo ese dinero y otros para financiar emisiones parciales una dos, tres a cinco horas hay que pagar ¿y quién es el que va a pagar? Si se pudiera hacer una televisión que no cuesta nada. Como hay radios por ejemplo locales o comunitarias que no cuestan nada casi, bueno entonces ahí se puede divulgar lo que se quiere.

Pero de todos modos eso es secundario en relación con la comunicación directa, a la comunicación de la persona, porque la fe no se transmite a través de las imágenes sino por contacto con otra persona que tiene la fe. Entonces eso es lo que despierta. Eso es lo que despierta.

Ahí el P. Alberto Hurtado (* sacerdote chileno) logró hacer más de 100 jesuitas ¿Y cómo? Por su presencia. Por su modo de ser, por su modo de actuar. ¿Si tuviera una emisora de televisión habría logrado esos resultados? No es muy probable, no es muy probable. Porque todo eso se hizo por contacto directo y viviéndolo los jóvenes ¡ese es mi camino!; ¡por ahí voy yo!

Pero eso no viene a partir de un espectáculo, a partir de un espectáculo. No. Claro que las emisoras de televisión han transmitido la muerte de Juan Pablo II y todo eso, además después la entrada del nuevo Papa. Pero eso es un show. Interesa a muchísima gente porque es bonito. Porque es incluso un show poco frecuente, no se encuentra habitualmente. Pero pensar que eso va a llevar a la conversión… Eso ahí es muy diferente. Alguien que va a contemplar el desfile de los cardenales venerando al nuevo Papa ¿ahí va a sentirse la necesidad de practicar el evangelio? Cosa de eso, no, ¡pero es bonito! Es un show, un show impresionante.

Ahora la televisión aspira a eso, o sea, quiere show, quiere mostrar, quiere mostrar, está basado en el espectáculo mucho más que en el mensaje transmitido, es el espectáculo. Ahí hay la tentación y tendencia de pensar que el espectáculo cristiano va a convertir. Bueno eso puede ser una ayuda una forma de catequesis que ayuda si se hace bien, si se hace de una forma correcta pero de todos modos no esperar nunca el acto misionero básico fundamental y no dispensa lo que es más fundamental (aplausos).

Presentador: Gracias P. Comblin. Nos ha regalado más de dos horas. En agradecimiento tan estupendo para nosotros de los que estamos pensando, de los que estamos haciendo, tenemos un pequeño obsequio que hará entrega Isabel Gómez. Que es un libro con ilustraciones sobre el Cardenal Raúl Silva Henríquez (aplausos).

*Según el Papa Benedicto XVI en su homilía de la Catedral de Velletri, 23.09.2007, “la palabra que usa el evangelio de Lucas 16, 13, para decir dinero – “Mammona” – es de origen fenicio y evoca seguridad económica y éxito en los negocios. En definitiva – Dice Jesús: “hay que decidirse: “No podéis servir a Dios y al dinero”. Por consiguiente es necesario una decisión fundamental para elegir entre Dios y “mammona”; es preciso elegir entre la lógica del lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la solidaridad”. (Fuente: Homilías del Papa Benedicto XVI, mes de septiembre del año 2007. Página web del Vaticano)

Incorporado a Wikipedia, la enciclopedia libre, por Movimiento También Somos Iglesia – Chile.

http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Mammon&action=edit

Charla - Foro realizada en Universidad Cardenal

Raúl Silva Henríquez. 3l de octubre de 2007

Correspondiente al ciclo de charlas organizado

por Movimiento También Somos Iglesia-Chile.

Santiago – Chile

*(N.T.) Transcriptor – Editor: Enrique A. Orellana F.

LA PAZ ES OBRA DE LA JUSTICIA

Correo: somosiglesiachile@hotmail.com

OTRO MUNDO ES POSIBLE Y OTRA IGLESIA TAMBIEN
A EXIGIRLO Y HACERLO, ES NECESARIO Y URGENTE

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