Feriado. Contrato por obra o faena y contrato de plazo fijo.

Hola: Tengo una consulta respecto al contrato de trabajo, ya que me contrataron a través de contrato por obra o faena, y ya paso un año y no he tomado mis vacaciones, ya que nos debemos rotar entre los compañeros de trabajo, ahora se supone que me deben finiquitar para contratarme de nuevo.
Según la información que me dieron al pasar un año con el mismo contrato por faena u obra paso inmediatamente a contrato indefinido.... es verdad?
Carla Alejandra


MATERIA:
FERIADO. CONTRATO POR OBRA O FAENA Y CONTRATO DE PLAZO FIJO.

Estimada amiga.
El feriado es un derecho laboral básico; en su caso, su exigibilidad ya nació.
Los trabajadores con más de un año de servicio tienen derecho a un feriado anual de quince días hábiles, con remuneración íntegra.
El feriado se concederá de preferencia en primavera o verano, considerándose las necesidades del servicio (Código del trabajo, artículo 67, incisos 1º y 3º).
Por su parte, el término de un contrato por obra o faena se produce cuando se produce el término de la obra o faena, y no por la iniciativa o capricho del empleador, o el acuerdo de los contratantes.
Desgraciadamente la opinión oficial es que la contratación sucesiva bajo la modalidad por obra o faena no altera la naturaleza jurídica del respectivo contrato, el que mantendrá el carácter de tal, vale decir, continuará siendo un contrato por obra o faena.
Lo anterior implica que el efecto derivado del precepto consignado en el artículo 159, número 4, del Código del trabajo, esto es, la transformación en indefinido de un contrato de plazo fijo cuando se dan los supuestos que en dicha norma se señalan, se encuentra referido exclusivamente a los contratos de plazo fijo, no resultando viable, por tanto, hacerlo extensivo a otros que no presentan tal característica, como son los contratos por obra o faena (dictámenes 2389/100, de 2004, y 1825/032, de 2006, de la Dirección del Trabajo).

CONTRATO POR OBRA O FAENA
Explicamos brevemente el concepto y características del contrato por obra o faena.
Nos basamos en lo planteado por la Dirección del Trabajo; entidad que ha abordado el tema mediante dictámenes 2389/100, del año 2004, y 1825/032, del año 2006.
Veamos:
1.- Contrato por obra o faena es aquella convención en virtud de la cual el trabajador se obliga con el respectivo empleador a ejecutar una obra material o intelectual específica y determinada, cuya vigencia se encuentra circunscrita o limitada a la duración de aquella.
2.- Constituyen contratos por obra o faena transitoria, aquellos que se celebran para la ejecución de una obra o trabajo que por su naturaleza intrínseca tiene el carácter de momentánea o temporal, circunstancia ésta que deberá ser determinada en cada caso particular.
La condición de transitoriedad aludida debe entenderse referida a la duración de la obra precisa a realizar, la que, por esencia, debe ser momentánea o temporal, y no así a la duración del contrato celebrado con el trabajador.
3.- No revisten el carácter de contratos por obra o faena aquellos que implican la realización de labores de carácter permanente, las que, como tales, no cesan o concluyen conforme a su naturaleza, requisito que resulta esencial para configurar contratos de este tipo.
4.- No es legal la contratación sucesiva por obra o faena, si la labor convenida por el trabajador no ha finalizado y continúa siendo desarrollada por la empresa hasta su total finalización. Sucedería, por ejemplo, si éste hubiere sido contratado primeramente para la construcción de 10 kilómetros de un camino que abarca un total de 100 kilómetros, siendo finiquitado y recontratado posteriormente para la construcción de otros 10 kilómetros, y así, sucesivamente.
Ahora bien, en el dictamen del año 2006 (1825/032), que la misma Dirección del Trabajo entendió, no como modificación sino como complementación del anterior pronunciamiento (2389/100, de 2004), señala, confusamente: ”La contratación sucesiva bajo tal modalidad no altera la naturaleza jurídica del respectivo contrato, el que mantendrá el carácter de tal, vale decir, continuará siendo un contrato por obra o faena. Lo anterior implica que el efecto derivado del precepto consignado en el artículo 159, número 4, del Código del trabajo, esto es, la transformación en indefinido de un contrato de plazo fijo cuando se dan los supuestos que en dicha norma se señalan, se encuentra referido exclusivamente a este tipo de contratos, no resultando viable, por tanto, hacerlo extensivo a otros que no presentan tal característica, como sucede con los contratos por obra o faena”.
Si no son lícitas o “jurídicamente” procedentes tales contrataciones sucesivas, entonces, ¿cómo puede mantener su naturaleza “jurídica” el respectivo contrato?
5.- El término de la obra o faena precisa para la cual fue contratado un dependiente debe significar el término de la respectiva relación laboral. Por ello, no resulta posible la renovación de un contrato por obra o faena, sin perjuicio de que una vez que aquélla haya finalizado y finiquitado, éste pueda ser recontratado para una faena distinta a la primitiva.

LA POSICIÓN DE LA DIRECCIÓN DEL TRABAJO EN EL AÑO 2011
En otro pronunciamiento, muy reciente (2225/034, de 2011), la Dirección del Trabajo expresa que son contratos que tienen por objeto la ejecución de obras o servicios específicos y determinados que, por su naturaleza, necesariamente han de concluir o acabar y que, por tanto, tienen una duración limitada en el tiempo.
En contratos de tal naturaleza las partes que concurrieron a su celebración no tienen certeza respecto de su fecha de término, toda vez que esta última estará supeditada o circunscrita a la duración de las obras o faenas respectivas.
Por la expresión “obra”, utilizado por la ley para determinar ciertos servicios o trabajos, debe entenderse “aquellos que tienen por objeto una cosa hecha o producida por un agente o trabajador”.
Para los tribunales, “La causal invocada, esto es, la conclusión de los trabajos o servicios que dieron origen al contrato, conforme ha sido reiteradamente resuelto por la jurisprudencia nacional, solamente se puede referir a la situación en que se encuentra un trabajador contratado para realizar una obra material o intelectual finable, lo que significa que debe existir una relación directa y específica entre el trabajo o servicio contratado y su terminación natural, sin iniciativa ni intervención del empleador, y que, por lo tanto, escapa a la voluntad de los contratantes, puesto que el objeto del contrato ha sido la ejecución de una labor específica o de un servicio determinado, produciéndose su término automáticamente” (Corte Suprema, sentencia de 16 de mayo de 2003).
La característica esencial del contrato por obra o faena es la naturaleza finable del trabajo o servicio que le da origen. Esto no ocurre con el otro tipo de contrato a plazo, como es el de plazo fijo, cuya duración, limitada en el tiempo, no está necesariamente vinculada a la condición de finable del objeto de la prestación de servicios, sino al acuerdo de las partes en orden a fijar un término cierto y determinado para la realización de tal prestación, independientemente de toda otra circunstancia.
Así, el término de un contrato por obra o faena se produce cuando se produce el término de la obra o faena, y no por la iniciativa o capricho del empleador, o el acuerdo de los contratantes.

EL CONTRATO DE PLAZO FIJO
Como se ha dicho, en el otro tipo de contrato a plazo, como es el de plazo fijo, su duración, limitada en el tiempo, no está necesariamente vinculada a la condición de finable del objeto de la prestación de servicios, sino al acuerdo de las partes en orden a fijar un término cierto y determinado para la realización de tal prestación, independientemente de toda otra circunstancia.
Y de aquí nace que, el trabajador que hubiere prestado servicios discontinuos en virtud de más de dos contratos a plazo, durante doce meses o más en un período de quince meses, contados desde la primera contratación, se presumirá legalmente que ha sido contratado por una duración indefinida. Tratándose de gerentes o personas que tengan un título profesional o técnico otorgado por una institución de educación superior del Estado o reconocida por éste, la duración del contrato no podrá exceder de dos años.
El hecho de continuar el trabajador prestando servicios con conocimiento del empleador después de expirado el plazo, lo transforma en contrato de duración indefinida. Igual efecto producirá la segunda renovación de un contrato de plazo fijo (artículo 159, número 4, en lo pertinente, del Código laboral).

CONTRATOS A PLAZO Y CONTRATO DE PLAZO FIJO
Nótese que la Dirección del Trabajo, en sus dictámenes, califica al contrato por obra o faena como una especie o tipo de “contrato a plazo”, diferente del contrato de plazo “fijo”, y obsérvese que la ley laboral, en el artículo 159 del Código, al aplicar la presunción de contratación indefinida, habla de servicios discontinuos en virtud de más de dos contratos “a plazo”, no limitándolos a los de plazo “fijo”.
Por ello, debería concluirse que este último precepto -y la presunción de contratación indefinida que establece-, abarca, también, a los contratos por obra o faena.
Sin embargo, como ya hemos advertido, la propia Dirección del Trabajo resolvió otra cosa (dictamen 1825/032, de 2006).
Aclaremos que la equívoca expresión “finable” es un adjetivo en desuso, el cual, para la Academia de la Lengua, significa “que tiene fin”, y que, al parecer, abogados de la Dirección del Trabajo reprodujeron de sentencias judiciales.
Procure respaldo sindical.
Saludos cordiales.
15 de enero de 2012.

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