Consulta: "Descuentos sobre remuneraciones, cotizaciones previsionales y de salud"

POR FAVOR, NECESITO SABER, AL SUELDO BASE SE LE DESCUENTAN LAS COTIZACIONES, IMPOSICIONES DE SALUD, ETC.
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MATERIA:
- DESCUENTOS SOBRE REMUNERACIONES
- COTIZACIONES PREVISIONALES Y DE SALUD

Estimado amigo:

Recordemos la regulación de las deducciones o descuentos sobre las remuneraciones.

Primero que todo, recordemos que legalmente se entiende por remuneración las contraprestaciones en dinero y las adicionales en especie avaluables en dinero que debe percibir el trabajador del empleador por causa del contrato de trabajo.

No constituyen remuneración las asignaciones de movilización, de pérdida de caja, de desgaste de herramientas y de colación, los viáticos, las prestaciones familiares otorgadas en conformidad a la ley, la indemnización por años de servicios y demás que proceda pagar al extinguirse la relación contractual ni, en general, las devoluciones de gastos en que se incurra por causa del trabajo (artículo 41 del Código laboral).

Es decir, la remuneración es un concepto amplio, que incluye, en primer lugar, el sueldo base, el sobresueldo (por horas extraordinarias), la comisión, la participación y la gratificación.

En general, comprende toda contraprestación recibida a causa del contrato de trabajo, y que no sea de las expresamente excluidas, según recién vimos.

Las remuneraciones de los trabajadores y las cotizaciones de seguridad social son inembargables.

No obstante, podrán ser embargadas las remuneraciones en la parte que excedan de cincuenta y seis unidades de fomento.

“Con todo, tratándose de pensiones alimenticias debidas por ley y decretadas judicialmente, de defraudación, hurto o robo cometidos por el trabajador en contra del empleador en ejercicio de su cargo, o de remuneraciones adeudadas por el trabajador a las personas que hayan estado a su servicio en calidad de trabajador, podrá embargarse hasta el 50% por ciento de las remuneraciones” (artículo 57 del Código del trabajo).

Ahora bien, el empleador debe deducir de las remuneraciones los impuestos que las graven, las cotizaciones de seguridad social, las cuotas sindicales en conformidad a la legislación respectiva y las obligaciones con instituciones de previsión o con organismos públicos.

A solicitud escrita del trabajador, el patrón debe descontar de las remuneraciones las cuotas correspondientes a dividendos hipotecarios por adquisición de viviendas y las cantidades que el trabajador haya indicado para que sean depositadas en una cuenta de ahorro para la vivienda abierta a su nombre en una institución financiera o en una cooperativa de vivienda. Estas últimas no podrán exceder de un monto equivalente al 30% de la remuneración total del trabajador.

Sólo con acuerdo escrito del empleador y del trabajador, podrá deducirse de las remuneraciones sumas o porcentajes determinados, destinados a efectuar pagos de cualquier naturaleza. Pero estas deducciones no podrán exceder del 15% por ciento de la remuneración total del trabajador.

El patrón no puede deducir, retener o compensar suma alguna que rebaje el monto de las remuneraciones por arriendo de habitación, luz, entrega de agua, uso de herramientas, entrega de medicinas, atención médica u otras prestaciones en especie, o por concepto de multas que no estén autorizadas en el reglamento interno de la empresa.

Asimismo, no podrá deducir, retener o compensar suma alguna por el no pago de efectos de comercio que el empleador hubiera autorizado recibir como medio de pago por los bienes suministrados o servicios prestados a terceros en su establecimiento. Esta autorización patronal debe constar por escrito, así como también los procedimientos que el trabajador debe cumplir para recibir como forma de pago los respectivos efectos de comercio.

En caso de robo, hurto, pérdida o destrucción por parte de terceros de bienes de la empresa sin que haya mediado responsabilidad del trabajador, el empleador no puede descontar de la remuneración del o de los trabajadores el monto de lo robado, hurtado, perdido o dañado.

La infracción a esta prohibición debe sancionarse con la restitución obligatoria, por parte del empleador, de la cifra descontada, debidamente reajustada, sin perjuicio de las multas que procedan (artículo 58 del Código laboral).

Especificando lo antes descrito, con el nombre de cotizaciones previsionales obligatorias podemos comprender:

a) Deducción del 10% de las remuneraciones y rentas imponibles, descuento destinado a la denominada Cuenta de capitalización individual en una Administradora de Fondos de Pensiones (artículo 17 del decreto ley 3.500, de 1980).

Hasta el decreto ley 3.500 (plan previsional de la dictadura), los fondos jubilatorios se nutrían del aporte del Estado, de los patrones y de los trabajadores; por ello, cuando se implantó dicho plan, los trabajadores que se traspasaron del régimen solidario entonces vigente, al nuevo régimen individualista, llevaron en su “mochila” (conocida como “bono de reconocimiento”), los fondos citados, y por ello que los montos de sus pensiones de entonces fueron relativamente satisfactorias.

Por el contrario, los trabajadores que siempre han estado en el régimen implantado por el citado decreto ley 3.500, en el cual sólo ellos aportan, y que, con 18 o 20 años de edad, iniciaron su vida laboral en 1981 y años siguientes, en pocos años más, cuando cumplan 65 años los hombres, y 60 las mujeres, se llevarán la sorpresa al constatar el exiguo monto acumulado en su llamada Cuenta de capitalización individual, único fondo para enfrentar su vejez.

b) 0,6% de las remuneraciones y rentas imponibles, descuento destinado a la denominada Cuenta individual por cesantía, tratándose de trabajadores con contrato de duración indefinida. En este tema, tenga presente que su empleador aparece cotizando tanto un 1,6% de la misma remuneración, dirigido a la mencionada Cuenta individual por cesantía, más un 0,8% destinado al llamado Fondo Solidario.

No está de más recordar que sólo en apariencia la Cuenta del trabajador con contrato indefinido se nutre con aportes de ambas partes. Ya que, al terminar la relación laboral, la parte patronal tiene derecho (entregado por la propia ley 19.728, de 2001), de restar o deducir, de la indemnización por años servidos, su citado aporte mensual del 1,6% dirigido a la mencionada Cuenta individual, por lo cual este trabajador en realidad ha nutrido con su propio aporte la totalidad de su Cuenta, tanto el 0,6% evidente y directo, como el 1,6% que aparecía aportando el empleador. En verdad, el 2,2% mensual destinado a su Cuenta, lo aporta, íntegramente, el trabajador, es decir, usted mismo.

c) Una cotización especial, destinada a solventar el denominado Seguro de invalidez y sobrevivencia, que varía según cada AFP. Respecto de esta última cotización obligatoria, sólo puede evitarse su descuento si el patrón declara cotizaciones previsionales por 100 o más dependientes, caso en el cual el pago de tal seguro especial le corresponde a la empresa, no a usted.

Ahora bien, desde julio de este año 2011, también estos empleadores (de menos de 100 trabajadores declarados), deberán asumir ese costo, cesando su descuento al trabajador. En cambio, deberán seguir cargando con este descuento obligatorio los trabajadores jóvenes que perciban subsidio previsional, mientras se encuentren percibiendo dicho subsidio (ley 20.255, artículo 91, número 9, y artículo transitorio cuadragésimo séptimo).

d) 7% de las remuneraciones y rentas imponibles, descuento dirigido a FONASA, o a la Isapre que a usted le vincule; en este último caso, el porcentaje puede ser mayor si usted así lo ha pactado con la respectiva Isapre.

En las últimas décadas se ha elevado substancialmente el porcentaje de las remuneraciones imponibles que, por aporte de salud, deben entregar los trabajadores; así, de un 1 por ciento de aquéllas (año 1972), ha sido aumentada al 7 por ciento, porcentaje hoy vigente.

Procure respaldo sindical.

Saludos cordiales.

12 de abril de 2011.


Esta sección es posible por la colaboración de Alfonso Hernández Molina. Asesor Sindical y autor del libro Nuestros Derechos Laborales.

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