Consulta: "Gratificación, participación y métodos de lucha sindical"

Estimados , cordial saludo, me presento soy Héctor Romero Argandoña, Presidente sindicato Universidad del Mar en La Serena, y encargado de relaciones sindicales de la Recien formada Federación Nacional de Sindicatos U del Mar.

Nos urge obtener asesoría en nuestra próxima negociación y como enfrentar el siguienrte problema, La nuestra es una Corporación declarada sin fines de lucro, por tanto   se nos niega participación en los excedentes y ganancia de la Universidad. Pregunta hay alguna forma legal de quebrar, esta injusticia.
Agradezco toda ayuda e información sobre el tema es urgente repito.
gracias desde ya por su ayuda.
Héctor


MATERIA:
- GRATIFICACIÓN Y PARTICIPACIÓN.
- MÉTODOS CONVENCIONALES Y NO CONVENCIONALES DE AVANCE SINDICAL.

Estimado sindicalista:

Para que sea obligatorio el pago de Gratificación, en cualquiera de sus modalidades, la ley actual exige requisitos. El artículo 47 del Código hoy expresa que: “Los establecimientos mineros, industriales, comerciales o agrícolas, empresas y cualesquiera otros que persigan fines de lucro, y las cooperativas, que estén obligados a llevar libros de contabilidad y que obtengan utilidades o excedentes líquidos en sus giros, tendrán la obligación de gratificar anualmente a sus trabajadores en proporción no inferior al treinta por ciento de dichas utilidades o excedentes. La gratificación de cada trabajador con derecho a ella será determinada en forma proporcional a lo devengado por cada trabajador en el respectivo período anual, incluidos los que no tengan derecho”.

Y “el empleador que abone o pague a sus trabajadores el veinticinco por ciento de lo devengado en el respectivo ejercicio comercial por concepto de remuneraciones mensuales, quedará eximido de la obligación establecida en el artículo 47, sea cual fuere la utilidad líquida que obtuviere. En este caso, la gratificación de cada trabajador no excederá de cuatro y tres cuartos (4,75) ingresos mínimos mensuales. Para determinar el veinticinco por ciento anterior, se ajustarán las remuneraciones mensuales percibidas durante el ejercicio comercial conforme a los porcentajes de variación que hayan experimentado tales remuneraciones dentro del mismo” (artículo 50).

En lo que atañe a la Participación en las utilidades de la empresa, luchas laborales del siglo XX lograron que fuese obligatoria. En efecto, la normativa lograda hasta septiembre de 1973 disponía que las empresas que perci­biesen utilidades en las condiciones previstas en el mismo Código (artículo 406), debían dedicar una cantidad no inferior al diez por ciento de la utilidad líquida de cada año a participar a sus obreros.

El derecho de participación anterior no tenía efecto en las empresas organizadas como sociedades anónimas, que desti­nasen el equivalente a un seis por ciento del capital pagado, a acciones de trabajo propiedad del sindicato de la empresa respectiva.

Las empresas que por su giro principal explotaban servicios de utilidad pública mediante concesiones o contratos con el Fisco o las municipalidades, sujetas al cobro de tarifas por dichos servicios y que tuviesen un determinado capital pagado, estaban obligadas a pagar a sus obreros, en todo caso, la bonificación señalada precedentemente.

De los fondos de participación, la mitad se entrega­ba al sindicato para que la aplicase a los fines propios; la otra mitad era distribuida por la em­presa, a prorrata de los salarios y de los días trabajados entre los obreros del sindicato que hubiesen asistido a su trabajo, el setenta por ciento, a lo me­nos, de los días hábiles o de los tra­bajados efectivamente por la empresa en el año anterior (artículos 405, 407 y 408 del Código laboral vigente en septiembre de 1973).

Ahora, la participación como especie de remuneración, se entiende como la proporción en las utilidades de un negocio determinado o de una empresa o sólo de la de una o más secciones o sucursales de la misma (artículo 42, letra d, del Código laboral).

Hoy en día no es de pago obligatorio, sino que debe lograrse frente a cada empleador. He aquí un desafío: si bien puede no exigirse gratificación legal, nada impide instar por participación en las utilidades de esa Universidad. La propia ley acepta esta hipótesis.

Por otra parte, el proceso de negociación colectiva alberga algunas vías para avanzar posiciones frente a la empresa: por ejemplo, el Reclamo de ilegalidad, previsto en el artículo 331 del Código laboral, que la Dirección del trabajo buscando bajarle su perfil, denomina siúticamente “Objeción” de legalidad (pese a que la propia ley lo llama “Reclamo”), es un método que no debe dejarse pasar, añadiendo la creatividad e iniciativa del directorio y su base, para mover a la empresa, persuadiendo a la comunidad, universitaria y regional, de significar reivindicaciones fundadas y legitimas.

Tenga claro los objetivos, inmediatos y mediatos. Saque provecho de toda situación, incluso de aquellas que aparecen adversas, revisando sus variadas facetas y consecuencias, logrando dar “vuelta la tortilla”.

Luchas locales, como ésta, son la que crean parte de la legalidad laboral, primero como cláusulas o prácticas de acuerdos colectivos, que luego se extienden y deben ser reconocidas por empresarios y Estado. La realidad laboral puede generarse, partiendo por haber planteado su viabilidad desde un comienzo. Tal premisa alienta conductas, precisamente en esa dirección, conductas orientadas que así van construyendo la idea original.

Procure asesoría experta.

Saludos cordiales.
25 de marzo de 2011.


Esta sección es posible por la colaboración de Alfonso Hernández Molina. Asesor Sindical y autor del libro Nuestros Derechos Laborales.

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